No es novedad que el grupo de baile de San
Francisco, Kandela, encabezado por Darío Burgenes, siga superando metas y
sueños. Pero es válido seguir resaltando cada uno de esos logros tan
inspiradores.
El grupo, que nació en barrio La Milka, esta semana tuvo la posibilidad de mostrar otra vez su performance nada más y nada
menos que en el mítico Gran Rex de Buenos Aires. Transformándose así, tal vez,
en unos de los pocos artistas de la ciudad que tienen la chance de pisar ese
estelar escenario dos veces.
La presentación fue de la mano del cantante
Jean Carlos, un amigo para ellos, a quien acompañan en muchas actuaciones.

“Bailar en el Gran Rex es algo totalmente
movilizante, porque ese teatro tiene una mística impresionante, es un teatro
muy importante por los artistas que han pasado en su historia, además
agradecemos la oportunidad porque Jean Carlos podría contratar bailarines de
Buenos Aires directamente y sin embargo elige confiar en nuestro trabajo”,
destacó Darío Burgenes, quien destacada que es la segunda vez que tiene la
oportunidad de bailar en ese es espacio porteño.
-¿Cómo llega esta posibilidad?
A los 21 años me fui a vivir a Córdoba y me
llevaron a bailar a una academia muy importante que había en Córdoba capital se
llamaba Ángeles. Esa academia en ese momento era de las mejores escuelas de
baile del país. Ahí conocí a Jean Carlos porque un día él apareció en esta
academia a buscar bailarines. Ahí comencé a hacer giras con él por todo el
país. Y formamos un vínculo laboral y una amistad que perdura hasta hoy.
-¿Cómo fue la experiencia?
Bailar en el Gran Rex es algo
totalmente movilizante, porque ese teatro tiene una mística impresionante, es
un teatro muy importante por los artistas que han pasado en su historia, además
agradecemos la oportunidad porque Jean Carlos podría contratar bailarines de
Buenos Aires directamente y sin embargo elige confiar en nuestro trabajo.

¿Qué tal fue el espectáculo?
El show fue maravilloso. Y gracias a dios todo
salió muy muy bien. Es la segunda vez que bailamos en el Gran Rex, entonces
corrimos con la ventaja de ya conocer el escenario pero todo salió muy bien muy
hermoso, y es una experiencia totalmente movilizante. Por otro lado, con mis
compañeros somos una familia porque hace más de 14 años que bailamos juntos
entonces cada viaje es una aventura de risas, mates, charlas intensas, mucho
amor y mucho buen trato, no podría bailar con otra gente que no sean los de mi
equipo, los formé y los conozco desde hace más de 14 años entonces tenemos una
química indescriptible, nos amamos arriba y abajo del escenario eso vuelve mi
trabajo mucho más fácil.
-¿Qué pasa por tu cabeza cuando pensás a donde
lograron llevar su pasión por el baile?
El pensamiento y la sensación que más viene a mi cabeza cuando tocamos esos escenarios como el Gran Rex, el
Cosquí Cuarteto, bailamos en el festival de Villa María, bailamos en el Orfeo,
bailamos en Forja, y es más yo por mi carrera bailé tres veces en Italia,
bailamos con Kandela en Uruguay y recorrimos casi todo el país, me viene una
sensación profunda de agradecimiento a mis compañeros, al público, a Jean Carlos
por darnos trabajo y tratarnos tan bien y a la vida.