Unas declaraciones controvertidas pusieron en
las últimas horas en el centro de la escena a la senadora nacional por Córdoba,
Carmen Álvarez Rivero, quien mostró
un lado poco empático pese a la función que cumple.
La dirigente del Pro, aliada al presidente Javier Mieli, se refirió a los derechos
de los niños argentinos a ser atendidos en el Hospital Garrahan y dijo: “No
creo que los niños argentinos tengan derecho a venir al Garrahan a ser
curados”. Su postura generó un gran repudio, aunque ella luego aseguró haber
sido “malinterpretada” o sacada de contexto. Sin embargo, sus palabras fueron
muy claras.
Los argumentos esgrimidos se centraron en que
la salud es de gestión provincial y que hospitales de alta complejidad como el
Garrahan atienden mayoritariamente a la Ciudad y el Área Metropolitana de
Buenos Aires (AMBA), a pesar de ser financiados por todos los argentinos.
De dónde viene Álvarez Rivero
Álvarez Rivero tiene 60 años y forma parte de una
familia ultracatólica de Córdoba. Su ingreso a la política nacional fue mediante
Juntos por el Cambio, como compañera de fórmula de Luis Juez en los comicios de ese año.
Había sido invitada al PRO en enero de 2020 por
Patricia Bullrich, a quien consideró en ese momento su “lideresa a futuro” y
“madrina” de su candidatura. En ese entonces, expresó su “amor” por el
expresidente Mauricio Macri, a quien vio como la “punta de lanza” que llegó a
la presidencia.
Juró su cargo el jueves 18 de noviembre de
2021, con asunción formal el 10 de diciembre.
Entre sus banderas se encuentra su férrea
defensa de la vida. En distintas oportunidades expresó su intención de derogar
la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Sostiene que la ley no
trae beneficios a Argentina y que se basa en “cifras mentirosas y eslóganes”.
Una senadora, muchos asesores
En sus primeros meses como senadora, Álvarez
Rivero quintuplicó su planta de asesores, pasando de 4 a 21 empleados en solo
tres meses.
Al ser consultada en ese momento, explicó que
de los 21, ocho tenían la categoría salarial más baja (A14) y que 13 trabajaban
de forma remota desde Córdoba en áreas como gestión de proyectos, comunicación
y salud.
En una de las votaciones más importantes del
Gobierno de Javier Milei, la senadora Carmen Álvarez Rivero se pronunció a
favor de la “Ley Bases”.
Su voto, junto al de los cordobeses Luis Juez y
Alejandra Vigo, contribuyó a que la iniciativa fuera aprobada en una reñida
votación que terminó en empate y fue definida por la vicepresidenta Victoria
Villarruel.
En cuanto al proyecto de ley de financiamiento
universitario, la senadora calificó a la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
como una “estafa para los cordobeses” y una “caja política sin control”.
Posteriormente, apoyó el veto presidencial a la
Ley de Financiamiento Universitario, argumentando que las universidades no
rinden cuentas.
Cabe destacar en este punto que las
universidades sí están sujetas a auditorías internas y de la Auditoría General
de la Nación (AGN).
También con los jubilados
Como presidenta de la Comisión de Trabajo y
Previsión Social, Álvarez Rivero generó escándalo al intentar dilatar el
tratamiento y votación de proyectos que buscaban recomponer haberes
jubilatorios.
Su actitud, que calificó de búsqueda de “máxima
profundidad” en el debate, fue vista por la oposición como un “capricho” en un
contexto de urgencia para los jubilados.
Por otro lado, en abril de 2024, tras la
polémica votación que incrementó significativamente los salarios de los
senadores, Álvarez Rivero afirmó haber votado en contra, calificando la
decisión de “bochornosa” e “indigna”.
Sin embargo, el reglamento del Senado indica
que para que un voto en contra sea registrado en votaciones a mano alzada, debe
expresarse explícitamente a viva voz, algo que no ocurrió, por lo que su voto,
al no ser explícito en contra, se interpretó como un aval. (Con información de La Voz del Interior)