Nicolás Albera
Ignacio
García Aresca volvió en diciembre a la Cámara de Diputados,
lugar que conservará –venía de cuatro años cumpliendo ese rol- tras una serie
de movimientos políticos que decidió el gobernador Martín Llaryora. En esto tuvo mucho que ver el resultado de las
últimas elecciones legislativas de octubre pasado.
¿Qué ofrece a cambio el dos veces intendente
electo de San Francisco? Primero que Llaryora tenga un dirigente de confianza
en Buenos Aires, y con experiencia en el cargo, lo que no es poco dentro de un Congreso
fragmentado. Segundo, pone a disposición los vínculos que supo aceitar, sobre
todo con referentes de peso de La Libertad Avanza. En tercer lugar, no se
correrá una línea de las directivas que bajarán de Panal en temas sensibles que
serán debatidos desde el 2026.
Ahora, según pudo saber Up, García Aresca tendrá una misión compleja: empezar a revertir el desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones.
Al menos, por ahora, lo que buscará es engrosar la partida que por decisión
judicial comenzó a enviar la Nación en 2025. A cambio, seguir como hasta ahora,
con el cordobesismo colaborando con la gobernabilidad.
Negociación compleja
El Gobierno cordobés ha señalado más de una vez
como responsable estructural del desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones a
la Nación, situación que viene de muchos años. Cabe recordar que el acuerdo por
el cual Córdoba decidió no transferir su sistema previsional incluía giros
mensuales que hoy no llegan o lo hacen a cuentagotas.
La Corte Suprema reconoció meses atrás a través
de un fallo que la Provincia es acreedora y reactivó el goteo por casi $6.000
millones del poder central a Córdoba. Con este escenario, la principal misión
que le encomendó Llaryora a García Aresca es obtener al menos el doble de ese
monto mientras se espera que la Justicia termine de definirlo.
Fuentes allegadas al Panal sostienen que en cada
reunión entre las partes será la Caja el tema principal de debate: “La Corte ya
definió que Nación le debe a Córdoba, pero no se ponen de acuerdo en el medio
con el número final”, resaltó.
Pero eso no es todo. La Nación le debe a
Córdoba a razón de $200.000 millones por año. La deuda empieza a correr desde
2020. De mínima, se habla de $1,2 billones de deuda sin determinar. ¿Qué se
hace con eso?
En el Panal hablan de la posibilidad de obtener
un bono del Tesoro Nacional y luego decidir qué hacer con el mismo. Puede
decidir intercambiarlo por obras, por ejemplo. O la chance de un fondeo
internacional: “Córdoba puede hacerse cargo”, afirmó la fuente.
Devolución de favores
En Córdoba hay una sensación rara. Sostienen que
hicieron los esfuerzos necesarios para darle gobernabilidad a Javier Milei. El mismo García Aresca
llevó la voz de Llaryora al Congreso en debates continuos como la Ley Bases y
el paquete fiscal que envió el Presidente en el primer semestre de gestión,
como temas más importantes.
El 2025 cerró con el debate del Presupuesto
2026 y en los próximos meses aparecerá en escena la reforma laboral, donde hay
alguna que otra postura decidida: no apoyar la desaparición de las mutuales ni
de la cuota sindical.
“Córdoba acompañó en medidas importantes, el
Presupuesto fue lo último. Sin embargo, no hay obras para este lado, ni apoyo
en educación ni en salud donde tenemos la mayor demanda. En síntesis, damos más
de lo que viene”, explican desde el Panal.
Ahora, la mirada estará puesta en la Caja de
Jubilaciones. ¿Será?