El
Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix
Consultora de agosto expone una crisis de ingresos que se profundiza con el
correr del mes: cerca de la mitad de los argentinos no llega al día 15 y uno de
cada cuatro se queda sin recursos al día 10 del mes.
El
fenómeno golpea con particular dureza a la clase baja y a los jóvenes de entre
18 y 39 años, y tiene una consecuencia directa sobre el crédito: seis de cada
diez argentinos debieron endeudarse en los últimos seis meses, mayormente para
cubrir gastos básicos como alimentos, salud, tarifas y servicios.
El
deterioro del poder adquisitivo se refleja en la fecha del mes en que se corta
la capacidad de gasto. A nivel nacional, el 65% de los argentinos se queda sin
ingresos antes del día 20, el 44,4% no supera el día 15 y el 12,2% ni siquiera
llega al día 5. La brecha social es determinante: en la clase baja, el 87,6%
agota sus ingresos antes del día 20, mientras que en la clase alta esa
proporción cae a apenas el 7,3%. Por edad, la distancia es menor pero igual de
significativa: el 83,3% de los jóvenes de 18 a 39 años no supera el día 20,
contra el 60,3% de los mayores de 60. La combinación de ambas variables muestra
que el fenómeno, aunque transversal, castiga con mayor intensidad a los
sectores de menores ingresos y a la población más joven.
Ese
cuadro tiene una traducción directa sobre el nivel de endeudamiento de los
hogares. El 60,2% de los argentinos tomó alguna deuda o crédito en los últimos
seis meses, una proporción que trepa al 70,2% en la clase baja y al 67,1% entre
los jóvenes de 18 a 39 años, los dos segmentos más comprometidos por la falta
de ingresos.
El destino del crédito confirma que se trata de una necesidad y no
de una decisión de consumo: el 55,6% de quienes se endeudaron lo hizo para
cubrir alimentos y salud, y otro 20,4% para pagar tarifas y servicios. En la
clase baja, la suma de ambos motivos supera el 85%, contra menos del 60% en la
clase alta, donde el crédito se reparte de manera más pareja con la compra de
bienes durables.
Evaluación
negativa
La
evaluación de la economía del país sigue siendo mayoritariamente negativa,
aunque con una leve mejora respecto de los meses previos: el 59,4% la considera
mala o muy mala, una baja frente al 61,8% de julio, con una brecha social
marcada que lleva esa mirada negativa a casi el 75% en la clase baja. La
percepción sobre la economía personal acompaña esa tendencia: la evaluación
positiva subió del 27,2% al 29,8% entre julio y agosto. El dato es relevante
porque la mejora se verifica tanto en el plano individual —la situación
personal— como en el plano colectivo —la valoración del país—, dos planos que
suelen moverse de manera desacoplada.