Juan Schiaretti se mantiene en
silencio, prácticamente desde que le dejó el cargo a su compañero Martín Llaryora.
Pero la realidad es que sigue gestionando, para adentro, para su entorno y principalmente
para su proyección hacia lo nacional. Hoy el diario Perfil, lo plantea con intenciones
de ser candidato en 2027 pero insiste en no participar de las Legislativas.
La nota del medio cordobés, redactada por Rodrigo Boco, indica: Martín Llaryora y
Juan Schiaretti lo tienen decidido: recién en marzo del año que viene
resolverán qué harán en las elecciones legislativas de medio término y quiénes
serán los candidatos. Por lo tanto, hasta ese momento renovarán, cada vez que puedan, el juego de las escondidas.
Mientras tanto, el exgobernador tiene algunas cosas en claro que pretende
convertirlas en hojas de ruta: no ser candidato a diputado nacional por Córdoba
(mucho menos por Caba), armar “su” partido de centro y recorrer el país, y luego,
con una estructura política definida, ser candidato presidencial en 2027.
Schiaretti imagina un escenario
con Milei y, al mismo tiempo, está convencido que el escándalo que desató
Alberto Fernández seguirá pegando muy fuerte en el peronismo y complicará
sobremanera las posibilidades del gobernador bonaerense Axel Kicillof. “Esta bomba que detonó Alberto le da en la
línea de flotación a Cristina Fernández, al propio Axel y a todo el peronismo,
sobre todo al alineado con los k”, razonó un dirigente de dilatada trayectoria
en el peronismo.
Allí, Schiaretti ve su
posibilidad y por ese motivo no detendrá su paso y continuará con sus visitas
al interior y también a Caba para engordar su estructura política, aunque por
el momento sin hablar de candidaturas.
Es optimista, se siente fuerte y
piensa que el presidente Milei deberá afrontar una etapa muy difícil de su
gobierno, ya que con la rebaja del impuesto PAÍS le será muy complicado tener
un resultado fiscal favorable. “Entonces, no le quedará otra que seguir
ajustando y hay que ver qué opina la sociedad que hasta ahora lo viene
apoyando”, opinó otro hombre acostumbrado a presenciar largas conversaciones en
la mesa chica de Schiaretti, que integra apenas un puñado de dirigentes.
El exgobernador está
relativamente tranquilo con la situación de Córdoba porque, a pesar de los
problemas generados a partir de la decisión del Gobierno nacional de pisar la
manguera y ni siquiera pagar las deudas, Llaryora se viene moviendo con tino.
Sin enfrentarse con Milei pero
tampoco repitiendo cada dos días un poco honorable “le pertenezco señor
presidente”, Llaryora busca salidas ingeniosas.