Rosana Romero, “la negra”, como la conocen sus amigos y
allegados, afronta otro desafío en su vida, seguramente el más complicado. Hace
un año y medio le diagnosticaron Parkinson, pero lejos de quedarse angustiada
en su hogar, decidió seguir con su trabajo de enfermera y continuar con sus
campañas solidarias para ayudar a la comunidad nativa de Tartagal (Salta).
Pero ahora,
además, busca conformar un grupo con todas las personas que padecen la misma
enfermedad para unir fuerzas: “Hace aproximadamente un año y medio que me diagnosticaron.
Primeramente, fue duro y cruel porque sabemos que es una enfermedad terrible,
pero le estoy dando lucha. Sigo con mi trabajo de enfermera y con las campañas
solidarias”, comentó en su visita al programa Déficit Cero, de 3564 Stream
TV.
Luego,
contó cómo recibió el diagnóstico: “Para mí fue un balde agua fría, de llanto y
crisis, de preguntarme por qué a mí. Y finamente dije, por qué no a mí. Los
primeros síntomas fueron los temblores en las manos. Después la rigidez
muscular, los cambios de ánimos, angustia y el dolor”, indicó sobre una
enfermedad degenerativa que no tiene cura, pero sí tratamiento. Actualmente se
atiende en el Hospital San Roque.
Una señal
Romero explicó
que pese a esta batalla que debe librar, su costado solidario no lo abandonará:
“Fue como una señal para ver si seguía o no. Trabajo mucho para los niños
originarios del norte argentino y lo voy a seguir haciéndolo. Mi familia sabe
que el día que no pueda caminar van a empujar mi silla de ruedas para que pueda
seguir ayudando”.
Tras ello,
aseguró que los sanfrancisqueños son muy solidarios y que ella funciona como
nexo.
Su nueva
misión
A partir de
la enfermedad que padece y su corazón solidario, Romero quiere conformar una
organización para que todas las personas que padecen la enfermedad se unan para
ayudarse. El 11 de abril es el Día Mundial del Parkinson, y la fecha pone de
relieve la importancia de recibir el tratamiento adecuado para tener una mejor
calidad de vida.
“Hay mucha
gente que padece esta enfermedad en la ciudad, pero hay miedo a darlo a
conocer. Quiero conformar un grupo para ayudarnos entre todos para conseguir la
medicación y colaborar con los tratamientos. Se reniega mucho con las obras
sociales y los medicamentos son costosos”, indicó.