Este domingo, el PRO Córdoba
celebró las elecciones que venían postergándose. El resultado consagró al
exlegislador Óscar Tamis como nuevo presidente del partido amarillo, en la
provincia. Detrás del conteo se esconde una novela política con nuevos
capítulos por delante y un dato que no pasó desapercibido: el macrismo quedó
afuera de la escena, aunque promete volver a reclamar.
La votación se desarrolló en 36
establecimientos del interior y, en la capital, en un local ubicado en el
pasaje Garzón, a metros de la Casa Radical. Las elecciones comenzaron a las 10
y se extendieron hasta las 16, en un clima de expectativa entre la militancia
que se acercó a seguir de cerca el desenlace. En la capital, los grupos presentes
afuera del establecimiento, eran los que responden a la diputada Laura
Rodríguez Machado y a la dirigente de la capital Yanina Vargas.
Finalmente se presentó una sola
lista: la de la alianza entre Oscar Agost Carreño y Laura Rodríguez Machado,
llamada “Córdoba Amarilla”, que postuló a Tamis a la presidencia. La lista
competidora, “Somos PRO”, que la vinculan a Soher El Sukaría, no presentó las
boletas ni hubo fiscales suyos en la jornada, publica el Diario Alfil Córdoba.
La crónica de lo que sucedió con
las boletas merece un relato. “Somos PRO” las había presentado en tiempo y
forma, pero fueron objetadas por un cuestionamiento sobre su diseño: incluían
la imagen del expresidente Mauricio Macri. Según la reglamentación, no se
pueden utilizar imágenes de dirigentes vivos que no sean candidatos. A partir
de esto, la Junta Electoral intimó a modificar el diseño antes de los comicios,
pero no hubo respuesta.
Lejos de corregir la
irregularidad, el espacio difundió el sábado por la tarde un comunicado en el
que anunció que no participaría de la elección. Sin embargo, no completó el
proceso formal de baja ante la Justicia Electoral, por lo que técnicamente la
lista seguía en carrera.
Con este factor en juego, la
elección terminó siendo una ratificación más que una competencia. Aun así, tuvo
condimentos políticos. Uno de ellos fue el apoyo de Yanina Vargas, quien había
integrado una lista que no fue aceptada por la Junta Electoral. Finalmente,
decidió acompañar el armado de Óscar Agost Carreño en la capital, aportando
volumen territorial.
Los comicios cerraron a las 16 en
punto. Dentro del local, el conteo fue seguido de cerca por Laura Rodríguez
Machado y Óscar Agost Carreño, dos de los principales articuladores del
espacio. Afuera, la militancia aguardaba definiciones en un clima de entusiasmo.
Aunque el resultado se encaminaba a ser favorable, el frente judicial se
mantenía como una incógnita que podía suceder, en la jornada.
Esta elección también dejó un
episodio con posibles derivaciones judiciales. La legisladora Patricia Botta se
presentó a votar junto a otras tres personas en representación de “Somos PRO”.
Botta registró una serie de
elementos que su espacio consideró como irregularidades: las condiciones del
lugar de votación, la ausencia de la boleta que pretendía votar y el diseño de
la boleta de “Córdoba Amarilla”, en la que señaló la falta de nombres en el
listado de candidatos. Además, informó que realizaron 97 impugnaciones y
presentaron una nota en la mesa y por correo electrónico ante la Justicia.