El senador nacional Luis Juez (Frente-PRO) afirmó que Córdoba “se convirtió en una
provincia con muy poca calidad democrática”, por lo que reafirmó su aspiración
a ser gobernador en 2027, para “tratar de cambiar la historia”.
Juez sostuvo que Córdoba lleva “muchos años con
la misma estructura política gobernando, con una Justicia muy amañada, con un
mecanismo de obra pública muy siniestro, y con jubilaciones miserables”.
Sus declaraciones surgen luego de que el
radical Rodrigo de Loredo le pida este lunes que dé un paso al costado y acompañe su candidatura a gobernador.
“Si Dios me da salud, con una buena herramienta
política y a mí me toca liderarla, intentaré por cuarta vez cambiar de
Gobierno, y si hay otro candidato mejor posicionado lo acompañaré con toda la
energía”, manifestó Juez como respuesta este martes.
Explicó que Córdoba tenía “una de las mejores
educaciones públicas de la Argentina, y hoy está con un salario docente
miserable, y las jubilaciones docentes más bajas del país”.
Seguir intentando
“Hace 40 años que intento dar esa pelea y no me
ha ido bien, he perdido tres veces. Una vez me robaron y la última estuve a 50
mil votos de ser gobernador, en una provincia en la que “muchas veces tenés que
mirar para saber si no estás en Formosa”, señaló.
Juez, quien fue intendente de la ciudad de
Córdoba entre 2003 y 2007, aseveró que su Gobierno “no fue maravilloso, pero
los que me sucedieron hasta la fecha fueron un espanto. Los que vinieron se
robaron todo”, enfatizó.
En ese marco destacó que la ciudad de Córdoba
“acaba de emitir títulos por 70.000 millones de pesos, con un altísimo nivel de
endeudamiento, mientras el transporte no funciona, y el otro día cayeron cuatro
gotas y se inundó la mitad de la ciudad”.
Juez destacó que “hay millones de argentinos
haciendo un terrible esfuerzo y tiene que valer la pena”, y aludiendo a las
recientes elecciones del 26 de octubre dijo que “la gente le dio un espaldarazo
a (Javier) Milei, pero ahora le va a exigir que las respuestas lleguen”.
“Hay un montón de reformas estructurales y hay
que darlas sin que nadie se ofenda”, y a modo de ejemplo mencionó que “el 70%
de empleo ‘en negro’ es porque nadie quiere blanquear a sus trabajadores”.