Daniel Pastore es ministro Vinculación
Comunitaria de la Provincia de Córdoba y actualmente es uno de los funcionarios
más importantes de Martín Llaryora. Hombre de consulta para el gobernador y
para el periodismo, el sanfransiqueño accedió a una entrevista con el programa
Voz y Voto transmitido por el Doce de Córdoba.
Entre tantos temas se refirió al vínculo de la
Provincia con el actual Gobierno Nacional: “Nosotros somos oposición, tenemos
una mirada distinta de lo que es el rol del Estado y de lo que debería ser la
economía en Argentina. Sin embargo, planteamos desde ese momento un respeto
institucional y garantizar la gobernabilidad de Milei. Salvo que eso afecte los
intereses de los cordobeses. Y eso es exactamente lo que hicimos. Hubo tres
discusiones centrales con la Nación y el tiempo las zanjó a las tres a favor de
la posición de Llaryora”.
Sobre el desarrollo en la Legislatura
cordobesa, sostuvo que les “llama la atención la doble vara. Cuando Milei logra
un consenso es un hecho político relevante, nosotros buscamos todo el tiempo
consenso, y cuando lo logramos nos cuestionan. Los cordobeses nos tiene que
valorar la búsqueda de consenso que tenemos que lograr para cada ley”.
Mientras que cuando le consultaron por los dos
nombres más fuertes de la oposición, indicó: “A Rodrigo De Loredo y Luis Juez,
los veo empatados, igual creen que van a 100km/h pero van a paso de hombre o
tortuga. Es más, están descolocando mucho a la opinión pública con una carrera
por la gobernación, cuando todavía no terminó el primer año de gestión y faltan
cuatro años”.
–¿Es el Adorni de Llaryora? ¿Qué diferencias o
puntos en común hay con lo que hacen ustedes?
–Poco en común con Adorni, hasta hoy por lo
menos. Nuestra estrategia de comunicación, y mi rol como ministro hasta ahora,
no es de aparición pública dando explicaciones sobre la gestión de gobierno. Es
de manejo de los instrumentos de comunicación que tiene el Estado a través de
su vínculo con la prensa, con las campañas de difusión en medios tradicionales,
en redes sociales, en la comunicación en el metro cuadrado. Yo había dedicado
todo mi tiempo, durante los dos años que fui secretario de comunicación de la
Municipalidad y este año, en el ministerio de Vinculación, a eso. Eso lo hace
también Adorni, porque conduce ese aspecto de la comunicación del Gobierno nacional.
Y tiene una jerarquía de ministro. Pero esta es la primera vez que hago una
entrevista pública en los tres años en la función pública.
–En el 1-1 con los periodistas, usted oficia de
vocero.
–Tengo un diálogo muy fluido con mis colegas;
porque yo los considero colegas. Les digo que extraño mucho estar del lado del
que están ustedes. Vengo del periodismo y de las entrevistas televisivas.
Entonces, tengo un diálogo muy fluido, transmitiendo lo que pensamos desde el
Gobierno cada vez que tenemos una iniciativa o tenemos que dar una explicación
sobre algún tema que el periodismo considere de interés público. Por eso, soy
muy conocido para los periodistas, pero desconocido para el público cordobés.
–Uno de los instrumentos son las encuestas.
¿Cómo es el estado de ánimo cordobés después de este año primer año de gestión
de Llaryora y de Milei?
–Los cordobeses en general, y el Gobierno en
particular, hemos hecho un gran sacrificio para sostener las políticas de
ordenamiento económico que lleva adelante Milei, con la esperanza de que este
sacrificio se transforme en un período de bonanza económica. Y que esa bonanza
llegue a cada uno de nosotros, y también al Gobierno provincial. Los cordobeses
han hecho el sacrificio, han sufrido la recesión, la pérdida de empleo, la
pérdida de poder adquisitivo salarial. Y el Gobierno de Córdoba ha recibido
sobre sus espaldas una cantidad de responsabilidades extra y de recursos que la
Nación dejó de transferir; algunos que eran discrecionales y otros de carácter
obligatorio, porque lo imponen leyes y acuerdos vigentes. La actitud del
gobernador Llaryora fue absorber todo eso y tratar de sostener políticas que le
hagan menos dolorosa a los cordobeses esta transición hacia un futuro que,
esperamos, sea mejor. En ese contexto, apostamos a sostener el superávit fiscal
a pesar de la pérdida de recursos nacionales y la caída de los recursos
provinciales. Sostener el superávit fiscal para, con esos recursos, aplicar políticas
que hagan de colchón.
–Al comienzo, Llaryora tomó medidas duras como
la suba de aportes de los empleados públicos y negoció paritarias, en muchos
casos, por debajo de la inflación. ¿Quién paga el costo: la Provincia o Milei?
–Creemos que la sociedad cordobesa cada vez
comprende mejor el sentido que le está imprimiendo Llaryora a su gestión. En
diciembre (del año pasado) no se entendían las medidas que tomó, de fuerte
impacto económico, especialmente para los trabajadores provinciales, porque
veníamos de una etapa donde el Gobierno provincial tenía sus cuentas en
órdenes. Pero cuando Martín habló por primera vez con Milei, salió de esa
reunión, yo estaba afuera, con la convicción de que lo que venía iba a ser muy
difícil y que nosotros como Estado teníamos que estar preparados para una
situación de fuerte contracción económica. No se entendía, pero él lo vio. Con
el transcurso del tiempo, cuando empezaron los recortes y la transferencia de
responsabilidades, ahí se empezó a comprender. ¿Quiénes pagan este costo?
Siempre el conjunto de la sociedad, porque cuando aplicás medidas que contraen
el gasto corriente del Gobierno afectás partidas, inversiones y salario.
–En el arranque, estuvo aquella postura más
dura de Llaryora con Milei, lo que tuvo un costo en términos de la gente. ¿Qué
aprendizaje se hizo a partir de eso? ¿Cambió la relación con el Gobierno
nacional desde entonces?
–En diciembre, Llaryora planteó un tipo de
relacionamiento con el Gobierno nacional. Nosotros somos oposición, tenemos una
mirada distinta de lo que es el rol del Estado y de lo que debería ser la
economía en Argentina. Sin embargo, planteamos desde ese momento un respeto
institucional y garantizar la gobernabilidad de Milei. Salvo que eso afecte los
intereses de los cordobeses. Y eso es exactamente lo que hicimos. Hubo tres
discusiones centrales con la Nación y el tiempo las zanjó a las tres a favor de
la posición de Llaryora.
–¿Cuáles fueron esas discusiones?
–La primera fue por el 15% que la Ley de Bases
original pretendía imponer a los bienes con valor agregado, que eran retenciones
a las exportaciones de la industria. Imaginemos lo que sería hoy exportar con
un dólar con las características que tiene ahora y un 15% más de retenciones.
El gobernador lo evitó. La segunda discusión fue por los eventos masivos. El
Gobierno nacional no entendió en ese momento, y creo que ahora sí porque está
promoviendo algunos, como la Fórmula 1, la importancia que tienen los eventos
para una economía como la cordobesa. Un estudio reciente de la Universidad
Siglo 21 demuestra que el principal beneficiario de los eventos que se hacen en
Córdoba es el Gobierno nacional, vía recaudación de impuestos como el IVA; y el
resto de las provincias también, porque son impuestos son coparticipables. Y el
beneficio fiscal para Córdoba, aun siendo mejor que para Nación, es tan
importante que justifica la actividad de promoción que se siguió llevando
adelante a lo largo de este tiempo. Y la tercera diferencia es por la obra
pública. Cada vez es más comprensible para los cordobeses, y eso surge de las
encuestas, que es esencial la inversión en infraestructura. Primero, por los
beneficios directos que provoca una obra en el mejoramiento del servicio y de
la calidad de vida, y en segundo lugar porque es un promotor del desarrollo y
da trabajo. Así que los tres grandes debates que hemos sostenido han sido
zanjados por la realidad a favor de nuestra posición. El Gobierno nacional
también comprendió eso, lo que ha facilitado una relación institucional, que es
lo único que pretendemos en esta etapa. Un buen vínculo institucional, que no
se nos discrimine, y que a los cordobeses se le dé lo que se le está negando.
–¿Cuál es el interlocutor que tienen en el
Gobierno Nacional?
–Martín tiene un vínculo con el Presidente...
institucional. Se hablan cuando es necesario, se escriben cuando es necesario.
Y después tenemos un vínculo más fluido con Guillermo Francos y con (Luis)
Caputo, que llevan los principales temas de gestión del Gobierno nacional. En
algunos temas hemos logrado cosas importantes para Córdoba, y en otras las
estamos reclamando.
Legislatura y oposición
–El primer año tuvo la Legislatura dividida en
dos, con fuertes enfrentamientos. Allí, el Gobierno avanzó y avanza con
proyectos importantes. ¿Esperaban que la oposición se mantuviera unida? ¿Quién
es hoy el principal opositor: Luis Juez o Rodrigo de Loredo?
–Esto también tiene que poner en valor la
gestión del gobernador. Nosotros, además de todas las dificultades que
describí, tenemos que sumarle que gobernamos en minoría en el Tribunal de
Cuentas, y sin cuórum y ni sin mayoría en la Legislatura. En el Tribunal,
nuestra estrategia fue puesta, obviamente, en hacer las cosas bien, como nos
gusta hacerlas, para que el control esté presente y eso le dé garantía a los
ciudadanos de que invertimos los recursos correctamente. Hemos tenido algunas
dificultades allí, pero en general estamos encontrando la manera de que la
gestión no se detenga.
–¿Es de los que piensa que la oposición “ponía
palos en la rueda”?
–Hubo casos en los que sí, especialmente en la
primera etapa. Hubo algunas actuaciones que iban por encima de las facultades
que tiene el Tribunal de Cuentas, que son las de control de legalidad.
–¿No había control, sino una actitud política?
–En algunos casos, los controles que se
efectuaron estaban basados no en la legalidad de los actos sino en algunas
apreciaciones de carácter político que no le corresponde a ese órgano de
gobierno. Y en la Legislatura, nuestra situación de minoría nos obliga a buscar
consensos. A veces nos llama la atención la doble vara con la que se juzga esto
en algunos espacios, especialmente políticos. Cuando Milei, que tiene una
situación inclusive peor que la nuestra, logra un consenso, parece un hecho
político relevante. ¡Logró el consenso a pesar de estar en minoría! Acá,
nosotros buscamos consensos todo el tiempo y para lograrlos obviamente tenemos
que hablar con opositores. Y cuando los logramos... “tránsfugas, que esto, lo
otro”. Los cordobeses también tienen que valorar esta búsqueda de consensos que
tenemos que encontrar en cada una de las leyes que necesitamos aprobar. A veces
lo hacemos con más elasticidad y otras veces, con menos. Pero estamos obligados
a que cada proyecto sea debatido y pasado por ese tamiz. Porque sin el tamiz de
la oposición no podemos aprobar ninguna ley.
–¿Y De Loredo o Juez?
–Están compitiendo, ¿tengo que decir quién va
primero en esa carrera? Yo los veo empatados, pero ellos creen que van a 100
kilómetros por hora... y yo los veo yendo a paso de hombre, a paso de tortuga.
Es más, están descolocando mucho a la opinión pública con una carrera por la
gobernación, cuando todavía no terminó el primer año de gestión y faltan cuatro
años.
–¿Tienden más puentes con el radicalismo que
con el juecismo?
–Nosotros, especialmente desde la Legislatura y
a través de la vicegobernadora (Prunotto), de Facundo (Torres), de Miguel
(Siciliano) y de Nadia (Fernández) tratamos de dialogar con todos. Con algunos
es más fácil. Y en otras situaciones, hay posiciones apriorísticas. Y no hay
manera de convencerlos.
–¿El caso del juecismo?
–Y... cuando vos a priori estás en contra de
algo, el diálogo se torna difícil. Pero intentamos llevarlo adelante con todos
todo el tiempo.
La mesa chica de Llaryora
–Usted es un funcionario de mucha confianza y
de consulta ¿Quién integra la mesa chica de Llaryora?
–La mesa chica de Llaryora debe ser una de mil
personas, más o menos. Martín no tiene mesa chica. Porque tiene un proceso de
toma de decisiones muy particular. Con Martín trabajo hace tres años, y nunca
ha dado por cerrado un tema, nunca mezquina consultas. Tiene centenares, miles
de personas a las que llama por teléfono para hablar sobre cada uno de los
temas donde no siente que tenga la certeza. Y no tiene ningún tipo de
dificultad en ir corrigiendo a medida que lo que le dicen le hace ver que la
decisión que está tomando es posible de ser mejorada, o corregida. Por eso
Llaryora falla poco en sus decisiones; porque nunca da por cerrado un tema y no
mezquina la consulta sobre cada cuestión.
–¿Es decir que no funciona con “el diario de
Yrigoyen”?
–Digo más: los funcionarios que tienen una
tendencia a pintarle el diario de Yrigoyen, le generan desconfianza. A él le
gusta que le digan lo que piensan. Por ejemplo, con las encuestas. He conocido
muchos políticos que se enojan cuando no les dan bien. Bueno, Martín desconfía
de las encuestas que le dan todo bien. Insisto en que tiene un margen de error
muy acotado porque no da por cerrada ninguna discusión y abre el debate lo más
que puede.
Elecciones 2025
–¿Tienen definido los candidatos para el año
que viene en el Partido Cordobés?
–No. Lo que tenemos definido es una estrategia.
Nosotros pretendemos que Juan lidere el proceso del armado de Hacemos por
Argentina.
–¿Juan Schiaretti? ¿Puede ser candidato?
–Juan está liderando el armado de un espacio
nacional. Y ese liderazgo se puede hacer con o sin candidatura. No es el
momento, entendemos, de definir eso. Pero sí de que Schiaretti se muestre cada
vez más liderando este espacio. Creemos que 2025 tiene que ser un año donde ese
liderazgo nacional tome visibilidad. Después, Juan decidirá porque obviamente
tiene el piné, el conocimiento y las charreteras. Sería un despropósito
pretender aconsejarlo. Pero lo que esperamos como militantes es posicionar
fuertemente su liderazgo a nivel nacional. ¿Cuál es el problema que tiene el
tercio del medio? Hoy, hay un tercio milenista, uno kirchnerista y uno en el
medio. Si ese medio está representado por una cooperativa, los dos polos lo
tensionan y se diluye. Pero, si logramos que los argentinos vean a Schiaretti,
que es la persona indicada para mostrar lo de “tanto Estado como sea necesario,
y tanto mercado como sea posible”, de un Estado inteligente, de una política de
desarrollo que ya aplicó en Córdoba, y trasladar ese modelo cordobés a nivel
nacional. Si los argentinos lo visualizan, estamos seguros que vamos a hacer
una grande elección el año que viene a nivel nacional.
–¿Ve más la elección como una vidriera para un
posicionamiento nacional y no para empezar a testear candidatos, por ejemplo,
para el relevo en la ciudad de Córdoba?
–Ese es un tema que se va poner sobre la mesa
en marzo, abril, y en función de las decisiones que tome el liderazgo nacional
de este proyecto. Liderazgo que, insisto, se puede hacer sin necesidad de
candidaturas. Pero es una decisión que no se puede tomar ahora, hay que tomarla
en el momento adecuado. Confiamos en que Juan va a tomar la mejor decisión para
que este proceso de nacionalización de nuestro modelo de gestión dé un paso
importante en el ‘25, nos consolidemos como una tercera fuerza después del ‘25
y desde ahí sigamos construyendo. Tenemos un aporte muy grande que puede hacer
Córdoba a este momento de la historia nacional.
(Fuente: La Voz del Interior)