La relación entre el presidente Javier Milei y el gobernador Martín
Llaryora tuvo vaivenes a lo largo de este casi año y medio de gobierno de
ambos. El primero, siempre más vehemente en sus formas, supo deslizar ataques
al sanfrancisqueño que, en muchas oportunidades, este resistió en “modo zen”.
Claro que la postura adoptada por el gobernador le valió
una serie de críticas, sobre todo del arco opositor cordobés que puntualmente
le reclamaba mayor énfasis en la defensa de los recursos de los cordobeses en
relación a la Caja de Jubilaciones.
Este miércoles, Llaryora anunció que la Nación reconoció la deuda que tiene con la Caja de Jubilaciones y, en la segunda audiencia
pedida por la Corte Suprema(CSJN), acordó saldarla. Punto para el Cordobesismo
y sobre todo para el mandatario provincial que volvió triunfal desde Buenos
Aires y con un mensaje de tono cordial.
“Córdoba siempre apostará al diálogo institucional, a la
cooperación entre niveles de gobierno y al fortalecimiento del federalismo”,
destacó y agradeció a la Corte por el espacio brindado al reclamo. Agregó que
no renunciarán nunca a luchar legalmente por lo que le corresponde a la provincia,
ni a defender –como en este caso– los derechos de jubilados". Asimismo reclamó
“acuerdos duraderos para resolver de manera estructural el desafío que
representa la financiación del sistema previsional provincial”.
Llaryora pudo destrabar una situación que comenzó en su
momento con José Manuel de la Sota y
siguió más tarde con Juan Schiaretti,
en sus gestiones como gobernadores, quienes mediante reclamos judiciales
levantaron una bandera crítica hacia el kirchnerismo y la sostuvieron.
Pero hoy los tiempos son otros. Se viven momentos donde
se pide a los dirigentes bajar un cambio y confrontar menos para resolver más, y
allí el ex intendente de San Francisco apeló a su responsabilidad institucional
y se anotó un puntazo al destrabar un flujo de fondos de cinco mil millones de
pesos mensuales y lograr que la Nación reconozca la existencia de una deuda con
Córdoba.