Una joven que fue ingresada a San Francisco
hace una década atrás desde Bolivia, y que denunció en su momento “explotación
laboral y abuso sexual” por parte de una pareja de la misma nacionalidad que la
alojó, tuvo justicia.
Semanas atrás, pudo saber Up, en un juicio abreviado, el Tribunal Oral Federal N° 1 de
Córdoba capital, a cargo de Julián Falcucci, condenó a Marleni Mamani Cussi (34) a seis años y medio de prisión por los
delitos de trabajo forzoso, tráfico ilegal de personas y facilitación de la
permanencia ilegal de extranjeros (estos últimos agravados por tratarse la
víctima de una menor de edad) en perjuicio de la mujer denunciante, quien actualmente
tiene 27 años.
El Ministerio Público había pedido siete años y
el pago de $ 4,5 millones de reparación para la víctima.
Detención, absolución y finalmente condena
Mamani Cussi tenía en 2014 un comercio de
indumentaria en San Francisco junto a su marido Maykol Rodrigo Challapa.
En septiembre de 2014, la joven que en ese entonces
tenía 17 años llegó a la ciudad desde Oruro, Bolivia, para trabajar. Se alojó
en la casa del matrimonio. La menor comenzó a cumplir tareas en la tienda pero a
comienzos del mes de febrero de 2015, agobiada porque lo que estaba viviendo,
denunció “explotación laboral” y “abuso sexual”.
La denuncia derivó en un allanamiento en la
vivienda en donde residían las tres personas -junto al hijo de 8 meses de edad
de la pareja en ese entonces- ordenado por la Justicia Federal de San
Francisco. Mamani Cussi fue detenida, no así Challapa, que se fugó del país.
Sin embargo, en septiembre de 2016 fue absuelta
originalmente por otro tribunal, el Oral Federal N° 2 de Córdoba capital, por el
delito de trata de personas, explotación laboral, tráfico de personas y
facilitación de la permanencia ilegal de extranjeros. Contra esa decisión, el
Ministerio Público apeló y la Cámara Federal de Casación Penal anuló la
resolución. Ordenó un nuevo juicio, que se realizó en forma abreviada este año
y se produjo la condena.
Cómo había llegado la víctima a San Francisco
Todo comenzó cuando la madre de la víctima se
enteró de la oferta laboral en San Francisco, justamente de la pareja del mismo
país. La idea era que la chica trabaje y pueda ayudar, además, a la familia que
vivía en un duro contexto. El salario era tentador: U$S 250 mensuales.
Al ser menor, su madre firmó la autorización
para viajar desde Bolivia, acompañada por Challapa Huanca y Mamani Cussi. Los
investigadores determinaron que como la víctima no tenía documento pero sí su
hermana gemela, la madre autorizó la salida de Bolivia de la primera, pero con
el DNI de la segunda. Su padre ya había fallecido para esa oportunidad.
Cinco meses de calvario
Una vez radicados en la ciudad, entre septiembre
de 2014 y febrero de 2015, la joven denunció haber vivido un calvario.
Comenzó a trabajar en el local céntrico de ropa
Rodri-Mar, desde las 7. Pero su jornada continuaba luego en la casa de sus patrones,
a quienes debía atender: limpieza, cocina, niñera.
Según llegó a denunciar, llegó a trabajar de 7
a 4 de la mañana del día siguiente, sólo con tres horas de descanso. Además habitaban
en un reducido departamento, donde el hombre la habría violado de forma
reiterada y amenazado de muerte para que no cuente nada.
Según el expediente, la chica no soportó más el
sometimiento y le contó todo a una compañera de trabajo, quien rápidamente hizo
la denuncia policial. luego vinieron los allanamientos y la detención de la mujer,
ya que el hombre se fugó. Hoy sigue siendo buscado por abuso sexual con acceso
carnal.
Nuevo juicio
La imputada había sido extraditada en enero a
la Argentina procedente de Bolivia. Reconoció los hechos y su participación
delictiva, y finalmente recibió seis años y medio de prisión.
“Ha quedado probado que (la víctima) llegó a
nuestro país con la expectativa de trabajar dignamente. Estando en una
condición socioeconómica y familiar altamente desfavorable en su país, recibió
una ficticia oferta laboral por parte de Mamani Cussi y su esposo. Trabajaba
largas horas y se hacía cargo totalmente del negocio (…) en horarios que
excedían ampliamente una jornada de trabajo legal. Pero, a su vez, debía
ocuparse de los quehaceres del hogar”, advirtió el juez Falcucci.
“No le abonaban un sueldo ni cumplieron con las
condiciones laborales prometidas. Si bien tenía en su poder dispositivos y
manejaba redes sociales propias, lo cierto es que sentía que era controlada por
la imputada y su marido. Refirió que le revisaban las conversaciones privadas,
que no la dejaban salir y se sentía acorralada”, agregó, en un contexto de
“absoluta disposición al servicio de la familia explotadora”.
El magistrado subrayó que la víctima en sus
declaraciones manifestó que “pertenecía a ellos” y que se sentía “su esclava”,
circunstancias que fueron debidamente comprobadas.