Luego de la reducción del Gobierno nacional de la
provisión y variedad de insumos del Programa
Remediar, lo que deja desamparadas a miles de familias, la Municipalidad de
San Francisco anunció que saldrá a multiplicar sus partidas presupuestarias en
salud.
La drástica disminución en las partidas de medicamentos enviadas por la Nación golpea de lleno en el primer nivel de atención de la salud. En San Francisco, sobre un total de 69.283 habitantes, existen 16.889 personas que carecen de obra social o prepaga y dependen en un 100% de la cobertura pública de salud. Esto representa al 24,4 % de la población local: prácticamente una de cada cuatro personas queda expuesta a la falta de respuestas terapéuticas si el Estado nacional no envía los insumos correspondientes.
Qué se recorta
Ahora, la provisión que envía la Nación quedaría reducida casi exclusivamente a un esquema básico integrado por dos estatinas —atorvastatina y rosuvastatina—, tres antihipertensivos, entre los cuales se incluye un diurético, y aspirina utilizada como antiagregante plaquetario.
Si bien estos insumos atienden ciertos factores de riesgo cardiovascular, dejan vacíos insostenibles en la atención diaria de las barriadas. El esquema omitió por completo el tratamiento farmacológico para enfermedades crónicas de alto impacto, como la diabetes, además de restar insumos clave para abordar infecciones, dolores cotidianos y diversas situaciones clínicas detectadas en los centros de salud.
La situación adquiere un tinte aún más crítico en materia de salud sexual y reproductiva, donde la provisión de penicilina, insumo básico para el tratamiento de la sífilis, sufrió una reducción alarmante.
Estrategia local
La secretaria de Salud municipal, Silvina Martín, alertó sobre la
desconexión total entre las políticas de salud territorial y el respaldo
presupuestario nacional, remarcando la importancia de las acciones que se
sostienen desde la gestión local en materia de promoción de hábitos saludables,
talleres nutricionales, prevención de enfermedades crónicas y consultorios
destinados a su diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
Respecto al ajuste de las partidas, la
funcionaria sostuvo que la carga económica y operativa recae sobre los
municipios, obligando a reasignar partidas presupuestarias locales para cubrir
lo que el Estado nacional decide dejar de financiar.
“En San Francisco, 16.889 personas dependen
exclusivamente de la cobertura pública de salud. Reducir los recursos
destinados a sus tratamientos compromete su acceso efectivo a la salud y
profundiza las desigualdades”.
Finalmente, concluyó expresando que “la prevención, la detección temprana y el seguimiento necesitan estar acompañados por el acceso a los medicamentos. Garantizar esa continuidad es indispensable para cuidar a la población”, cerró.










