Franco Cervera
La Policía llevó adelante hace
unos días allanamientos en un domicilio de San Francisco en el marco de una
grave causa de acoso sexual a través de las redes sociales, lo que se conoce
como “grooming”.
Los procedimientos se realizaron el
pasado 27 de septiembre, siendo tres en total: uno en barrio La Florida, otro
en la zona de las 108 Viviendas y el tercero en Frontera. Allí secuestraron
varios elementos relacionados a un caso denunciado el 14 de septiembre, donde
la víctima fue un menor de 13 años.
La Justicia local mantiene
hermetismo en torno a estos casos debido a que las víctimas son menores de
edad. No obstante, Up pudo conocer
que varios casos se investigan en nuestra ciudad y que podrían ser calificados
como “grooming” o acoso sexual a niños, niñas y adolescentes a través de medios
digitales, consistente en acciones desplegadas para establecer contacto con
fines sexuales.
El Juez Penal Juvenil de San
Francisco, Andrés Peretti, se mostró
preocupado ante estos hechos que surgen y citó a Hernán Navarro, fundador y
director ejecutivo de Grooming Argentina, quien sostiene que a este paso, en
2030, “el grooming alcanzará el mismo nivel delictivo que el narcotráfico”.
Por ello, Peretti, remarcó: “Sin
dejar de lado nuestra labor y funciones del Juzgado Penal Juvenil, es necesario
prevenir y concientizar sobre el uso responsable de las redes sociales y
tecnologías de información y comunicación (TIC’s)”.
A la vez se esperanzó que la
difusión de estos temas permita sensibilizar y concientizar sobre los riesgos
que el grooming implica.
La palabra de un especialista
Gonzalo Castillo es un docente de San Francisco que lleva años
brindando charlas, asesoramiento y concientizando sobre el peligro inminente
que significa el “grooming”. En diálogo con Up, brindó algunas recomendaciones importantes para que los adultos
prevengan que los hijos caigan en manos de abusadores que se esconden en las
redes sociales.
- ¿Qué consejos daría para prevenir el grooming?
- Aprender a usar la tecnología
que nosotros mismos le compramos a nuestros hijos. Por lo general la dinámica
de la compra de cualquier objeto o servicio que le damos a nuestros hijos, está
supervisada. Si es un alimento, sabemos si le va a hacer bien o mal, hasta
sabemos dosificarlo para que pueda disfrutarlo. En el caso de los servicios
también, si contratamos un profe particular, nos aseguramos que sea buen
docente y por sobre todas las cosas, que otorgue confianza.
- En lo digital pasa al revés…
- Sí. En lo digital sucede todo
lo contrario, no nos importa aprender qué alcance, opciones y contenido tiene
un teléfono celular. Se lo prestamos, sin límites de tiempo y acceso. Nos
importa tan poco aprender a usar la tecnología que le regalamos, que la frase más
recurrente es: "Yo no entiendo nada, es más, él me enseña a mí",
haciendo alusión a que los niños son los encargados de educar digitalmente a
los adultos. Esto es cultural y algo totalmente peligroso. No es natural
trasladar esa responsabilidad a un niño qué por su inmadurez general y natural
está bajo nuestro cuidado. Esta tarea nos corresponde a nosotros, los adultos.
- Hay varios casos que investiga la Justicia local, ¿es un tema
preocupante para nuestra región?
- Sí y mucho, en entrevistas
pasadas te he mencionado la probabilidad basada en estadísticas nacionales e
internacionales, sobre el número aproximado de casos que podía haber por aula
de primaria. En su momento ya era abrumador, cuatro casos por aula teniendo en
cuenta un promedio de 35 niños por curso. En estos últimos tres años se ha
llegado a registrar hasta 10 casos por aula, más del doble y creciendo. Esta
cifra, sumada a la estadística que indica un posible violador cada grupo
familiar de 20 personas, es para accionar inmediatamente.
- ¿Cuáles son las principales modalidades?
- La gran mayoría se da por los
videojuegos online. Las salas de chat son el lugar perfecto para que un
acosador juegue con tu hijo y se haga pasar por un amigo de su edad. Como ya
mencionamos en otras oportunidades, la solución no está en prohibir el uso,
sino en otro lado, moderar las horas de uso y filtrar el acceso al contenido.
Las herramientas de Control Parental son las encargadas de cumplir estos
objetivos. Google Family Link es una buena para comenzar a tener control en el
dispositivo de nuestros hijos.