La escalada de conflictos en Medio Oriente a
causa de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, tiene su impacto en San
Francisco, precisamente sobre la empresa CADAF que exporta alfalfa a varios
países árabes en el continente asiático.
Alfredo Abboud, titular de la firma, explicó en diálogo con Up cómo impacta el conflicto bélico en la operatoria exportadora. Sostuvo que la guerra complicó el negocio el mes pasado al no poder embarcar. Sin embargo, ante gestiones de un cliente pudieron resolver el tema días atrás.
No obstante, el contexto obligó a la empresa a reconfigurar su logística para evitar zonas críticas como el estrecho de Ormuz, por donde pasaban todas sus cargas.
“Ahora estamos dejando las cargas fuera del estrecho, en el Mar Arábigo, y de ahí va en camión al cliente final”, explicó Abboud, en referencia a una operatoria que busca reducir riesgos en rutas marítimas sensibles.
La empresa tiene su planta a la vera del ferrocarril Belgrano (barrio La Milka) y viene de inaugurar una nueva infraestructura sumando cerca de 9.000 metros cuadrados cubiertos, con capacidad de acopio de producto terminado de alrededor de 14.000 toneladas, lo que representa aproximadamente el 20% del volumen anual exportado.
Cambio de ruta marítima por la guerra
Abboud contó que uno de los circuitos naturales para enviar la alfalfa a países como Emiratos Árabes, Omán, Qatar y Arabia Saudita, entre otros, era el mar Mediterráneo, el cruce al canal de Suez, el paso al mar Rojo para llegar hasta el estrecho de Ormuz y desde allí entrar a los puertos de Khalifa, Doha y otro.
“Con el tema de la guerra ese circuito quedó complicado. El estrecho de Ormuz nunca estuvo cerrado, sino que las compañías aseguradoras de todos estos barcos te dicen que existe una situación de riesgo y por ello el seguro pasa a valer mucho más, lo que incrementa los valores que se pagan. Si no lo pagás, no se asegura la carga”, explicó el empresario.
Abboud manifestó que tienen un cliente en Medio Oriente con gran capacidad logística y de negociación por los volúmenes que mueve, el cual logró evitar el paso por el conflictivo estrecho de Ormuz, pagando un costo extra pero menor así pasara por este por este importante punto de tránsito.
Con esta forma las cargas se dejan en dos o tres puertos fuera del Golfo Pérsico y luego son llevadas a destino en camiones: “La operatividad de esta manera sigue siendo costosa, pero el precio conviene antes de ingresar por el estrecho de Ormuz que es mucho más elevado”, explicó.
Unos días de demora en la entrega
Abboud también se refirió al parate que tuvieron para exportar que duró un mes, hasta poder encontrar una solución a este problema de logística: “Tuvimos un mes de parate, de no poder exportar, pero se reestableció el flujo. Los tiempos ahora de entrega pueden ser de diez días más de lo normal. Al no ser carga perecedera estos países son lógicos y previsores y tienen stock de seguridad. Sí lo económico impacta porque los seguros son altísimos. En los próximos días entra en producción Europa y va a tener el mismo problema porque el seguro es único para todos”.
Lo positivo para CADAF es que no sufrieron caída de clientes: “Este negocio no se trabaja semana a semana, esto tiene programación anual, por campaña”, aclaró.
Proyección
En términos productivos, CADAF prevé cerrar el año con un volumen cercano a las 50.000 toneladas, con un horizonte de crecimiento sostenido. “El plan 2026/2027 es llegar a las 80.000 toneladas y para el siguiente duplicarlo”, anticipó Abboud.












