Si bien falta casi un año y medio
para las elecciones de 2027 donde se elegirán autoridades provinciales y
nacionales, las mediciones ya están en marcha y hay números que empiezan a
mostrarse.
En las últimas horas trascendió una
encuesta de Carlos Sicchar, en la que Martín Llaryora aparece encabezando la
intención de voto en Córdoba. No lo hace por expansión propia, sino por una
oposición fragmentada que divide su caudal entre Luis Juez, Rodrigo de Loredo y
una eventual candidatura libertaria encarnada por Gabriel Bornoroni.
El dato surge de un estudio de opinión
pública realizado entre el 20 y el 25 de enero en toda la provincia, que
plantea distintos escenarios electorales de cara a 2027, publica el sitio Letra
P.
En el esquema de “todos contra
todos”, Llaryora lidera con el 33%, mientras Juez (17%), De Loredo (14%) y
Bornoroni (9%) se reparten el voto opositor, sin que ninguno logre consolidarse
como alternativa dominante.
Martín Llaryora, con el voto ahí
La encuesta sugiere que, aún
atravesando el impacto de la derrota legislativa de 2025, el cordobesismo
conserva su fortaleza estructural. El oficialismo provincial se mueve en torno
al 35% de intención de voto, un número que coincide con el piso histórico que
el peronismo cordobés sostiene desde hace más de una década.
En todos los escenarios medidos,
Llaryora se mantiene competitivo sin necesidad de crecer, siempre y cuando
cuente con el beneficio de la dispersión opositora y por una base electoral que
permanece activa, especialmente en el interior provincial.
La oposición fragmentada y sin
liderazgo claro
El trabajo pone el foco en una
oposición que, por ahora, aparece más concentrada en dirimir liderazgos
internos que en disputar el poder provincial.
Cuando se excluye a alguno de los
principales referentes, el escenario apenas se modifica. Sin De Loredo,
Llaryora logra un 35% y Juez alcanza el 22%, mientras Bornoroni queda en 13%.
Sin Juez, el gobernador vuelve a marcar 35%, con De Loredo en 20% y Bornoroni
en 15%.
En ambos casos, la oposición logra
reagruparse parcialmente, pero ningún candidato consigue despegar con claridad.
El impacto de la unidad opositora en
Córdoba
El estudio también explora
escenarios de “oposición unida”. Allí aparecen dos datos llamativos. Con Bornoroni
como candidato único por la oposición, Llaryora lidera con 36% contra 25% del
libertario. Con Juez como único opositor, la diferencia se achica: 35% para Llaryora
y 29% para el senador.
Incluso en contextos de mayor
concentración del voto opositor, el oficialismo sigue al frente, reforzando la
idea de que el problema opositor no es solo de unidad, sino también de
representación.
El factor Javier Milei, la marca que
mejor ordena
El escenario que más tensiona al
oficialismo es aquel en el que la oposición se presenta sin nombres propios,
bajo la figura de “un candidato que diga Milei”. Allí, Llaryora obtiene 37% y
el candidato libertario 34%, la distancia más corta de toda la medición.
El dato confirma que la marca La
Libertad Avanza ordena mejor el voto opositor que las figuras individuales, y
que el crecimiento libertario se da, en parte, en detrimento de dirigentes
opositores tradicionales que para una porción del electorado representan “más
de lo mismo”.
Javier Milei, fuerte; Martín
Llaryora, dividido
En paralelo al escenario electoral,
la encuesta mide el clima de las gestiones. Javier Milei inicia el año con 61%
de aprobación en Córdoba, impulsado por su triunfo en las legislativas de 2025
y con mayor fortaleza en la capital provincial.
La gestión de Llaryora, en cambio,
se ubica en 49% de aprobación y 46% de desaprobación, con una opinión pública
partida en mitades. El respaldo es mayor en el interior, mientras que en la
ciudad de Córdoba la mirada es más crítica.
El gran interrogante electoral
Como telón de fondo, aparece un dato
que atraviesa todos los escenarios: las personas indecisas rondan el 20% del
electorado. Se concentran principalmente en mujeres (66%) y en los menores de
30 años (41%), el segmento más volátil y decisivo de cara a 2027.
Ese electorado es, hoy, el principal
factor de incertidumbre. A medida que se acerque la elección, el tablero
tenderá a ordenarse y el voto estratégico ganará peso. La incógnita es quién logrará
capitalizar ese proceso.
Por ahora, el dato político es que
con la oposición atomizada, Llaryora lidera sin despegar, pero con ventaja. El
futuro dependerá menos de su crecimiento y más de la oposición, si
efectivamente logra articularse en un frente único.