Macellato
es sinónimo de sabor. Si bien el término significa
“carnear” en el dialecto piamontés, cuando se escucha la palabra a más de uno
se le hace agua la boca. Es que la empresa con diez años de vida produce
exquisitos salames y otros productos que no solo llegan a la mesa de los
sanfrancisqueños, sino también a muchas casas del país.
En 2022 obtuvo el primer puesto al mejor salame en la competencia nacional de la “Exposición Caminos y Sabores”, desarrollada en la Rural de Palermo en Buenos Aires. Allí empezó a pisar fuerte fuera de la provincia de Córdoba.
“Es un proyecto familiar que comenzó de a poco, pero siempre con la visión de hacer un producto premium sin resignar la calidad”, definió Felipe Bertone, ingeniero en alimentos y parte de la firma.
El emprendimiento familiar que funciona en el Parque Industrial de San Francisco, se destaca por lograr cerrar el círculo alimenticio: produce los granos, cría los cerdos y elabora los chacinados con recetas familiares de hace un siglo.
La exigencia de los clientes
La producción de Macellato es 100% cerdo. Lo más tradicional es el salame, salamín y bondiola, pero también cuentan con especialidades como chorizos cantimpalo, chistorra, fuet, longaniza, sobrazada. Son 20 productos en total los que elaboran.
Según destacó Bertone, el acompañamiento de los clientes pero sobre todo su exigencia les resulta clave para mejorar: “Su exigencia nos ayuda mucho a mejorar cada día. Siempre me gusta decir que no vendería algo que yo no comería y eso para mí es un montón”, señaló.
Los inicios, una década atrás
Los inicios se remontan desde el campo y sus tradiciones. Quienes integran la firma comercial son productores agropecuarios que producían el maíz y un día dejaron de vender los granos y decidieron dedicarse a la producción de cerdos. Pero la vuelta que faltaba era hacer los chacinados, hasta que se dio la posibilidad de comprar la fábrica en el Parque Industrial y avanzar con el proyecto.
Desde hace una década son una industria pero mantienen un secreto en la elaboración que viene de las raíces de la familia: la carneada tradicional y recetas que tienen más de 100 años.
“Es un orgullo el producto que hacemos, haber salido ganadores del premio al mejor salame en su momento marca la calidad de lo que hacemos. Eso es esfuerzo, años de darle para adelante, algunos más fáciles y otros más difíciles, pero pese a todo nos supimos mantener”, concluyó Bertone.











