Familiares, amigos y vecinos de Ian Cabrera, el chico de 13 años que
fue asesinado dentro de la Escuela Normal Mariano Moreno N°40 de la ciudad
santafesina de San Cristóbal por otro estudiante, le dan el último adiós en un
emotivo y desolador velatorio, para luego realizar el traslado al cementerio.
Desde este martes temprano, se realiza el
velatorio en la Asociación Mutual de San Cristóbal y luego se espera que 10.30
el adolescente sea trasladado hasta el cementerio municipal.
Cabrera murió este lunes en manos un menor de
edad ingresó armado al establecimiento y, tras efectuar disparos, acabó con su
vida.
El agresor, de 15 años, fue trasladado a un
centro de alojamiento de menores de Santa Fe. Pese a la aprobación de la nueva
Ley Penal Juvenil en marzo de 2026, el adolescente no podrá ser juzgado por un
tribunal, debido a que el Artículo 52 determina un plazo de 180 días para su
vigencia.
Descartan que el agresor sufriera bullying
Federico
Kienner, abogado del menor de 15 años acusado por el
tiroteo, afirmó en diálogo con el sitio AIRE que el joven negó sufrir acoso
escolar y describió las relaciones familiares como normales.
Habría revelado tendencias autolesivas desde
los 10 años y según trascendió estaba bajo tratamiento psicológico, pero
admitió que no se animó a confesarle estos pensamientos a su terapeuta.
Marcha en San Cristóbal
Por otra parte, en la noche del lunes, vecinos
de San Cristóbal y alumnos de la Escuela N°40 “Mariano Moreno” realizaron una
marcha con velas frente al establecimiento donde un adolescente de 15 años mató
a tiros a un estudiante de 13 años e hirió a otros ocho.
La manifestación se llevó a cabo en silencio
desde las 20, con la presencia de miembros de la comunidad que se acercaron con
velas encendidas y globos blancos.
Allí expresaron su dolor por lo ocurrido y
destacaron el impacto del hecho en una ciudad donde “todos se conocen”.
Qué dijeron los amigos del atacante
En tanto, los amigos del alumno armado afirmaron
que “nunca sufrió bullyng”.
“Si no lo frenaban hubiera matado a más
personas”, señalaron los allegados al agresor.
Afirmaron que era “tranquilito” y no molestaba
a nadie, al punto de que no se imaginaban que podía hacer “esa tragedia”.
“Nosotros estábamos en el colegio y él le
pregunto a un compañero ´dónde quedaba el baño de hombre´ y cuando va al baño
se escucha el primer estruendo”, relataron los chicos que al momento siguiente
se dieron cuenta que se trataba de una escopeta y empezaron a correr.
Según lo que comentaron los chicos, la mamá del
alumno armado sufría de abuso por el papá del menor, que además se drogaba.
Por otro lado, el padrastro del chico también
tenía problemas con las adicciones y la mamá hizo un intento de suicidio.