“Tenemos mucha preocupación por la cantidad de trabajadores que tiene esta empresa y por el movimiento económico que gira alrededor de ella”, dijo Mauro Daniele en algunas entrevistas brindadas este miércoles luego de que los trabajadores de la principal industria de la localidad del sur del departamento San Justo decidieran tomarla para reclamar por la falta de pagos y suspensiones.
Sin embargo, dentro del preocupante
panorama que atraviesa la comunidad, intentó llevar algo de tranquilidad y
esperanza: "Estamos a la espera de un inversor. Hay una posibilidad de que
algún inversor aporte capital de trabajo y de esta forma destrabar el
conflicto", agregó Daniele.
Sin embargo, esta versión viene
corriendo con fuerza desde hace ya varios meses, y la realidad es que nadie (Ni
los directivos de la empresa, ni el municipio) ahondaron en detalles. Pareciera
ser –por ahora- una excusa más para dilatar la agonía. Aunque también muchos se
esperanzan en que es supuesto grupo inversor sea el milagro que pueda rescatar
a la histórica empresa y por ende a cientos de familias.
Mientras tanto la comunidad
entera está pendiente de esta instancia, que mantiene a los empleados apostados
en el ingreso de la empresa, escoltados por la Policía de Córdoba, y apoyados
por directivos de la UOM, familiares, y vecinos y comerciantes que decidieron
solidarizarse con la causa enviando comida y bebida.
El propio Daniele explica que
entre empleados directos y puestos asociados, corre riesgo la continuidad de al
menos 1.500 empleos.
“Justo ayer un trabajador de
Pauny me dijo que iba a decirle a la persona que limpia su casa que no fuera
más, porque no podía pagarle. Es sólo un ejemplo del gran encadenamiento
económico en torno a esta industria, que también tiene empresas proveedoras
afectadas de lleno por su crisis. Es la mayor industria que existe en Las
Varillas", destacó Daniele con visible preocupación.
Al mismo tiempo, indicó que desde
el municipio, con auxilio provincial, están tomando medidas paliativas como
incluir a los hijos de los trabajadores en los comedores Paicor de las escuelas
de la ciudad.
Mientras tanto, existen
negociaciones que buscan recomponer la situación de los trabajadores, a la vez
que la empresa espera que una inversión permita volver a poner de pie la
producción.
Al borde del cierre
Los balances financieros de Pauny
reflejan desde hace semanas la profundidad de la restricción de liquidez de la
firma cordobesa.
Entre el 13 y el 23 de octubre,
la compañía sumó 146 cheques rechazados por falta de fondos, acumulando un
total de $1.028,4 millones, según los registros de la Central de Deudores del
Banco Central (BCRA).
Al mes de agosto de 2026, la
deuda financiera global alcanzó los $30.817 millones. El principal acreedor es
el Banco Nación, con $21.587,9 millones, lo que implica alrededor del 70% del
total comprometido, clasificado en situación 2 de seguimiento especial. El
resto del pasivo se distribuye entre el Banco de Córdoba ($4.233,9 millones),
el BBVA ($3.210,6 millones) y el Banco Provincia ($1.486,4 millones).
Para contener el
desabastecimiento de insumos y sostener la línea de montaje, Pauny apeló a su propia
red comercial, ya que sus concesionarios compraron por adelantado 60 tractores
para volcar liquidez a la fábrica. No obstante, las dificultades operativas y
la falta de capital de trabajo impidieron cumplir los plazos, por lo que solo
se logró entregar algo más de la mitad de las unidades pactadas.









