El ex ministro de Economía, Hernán
Lacunza, insistió en que el PRO debe competir separado de La Libertad Avanza en
2027, defendió las PASO y advirtió por el deterioro social de la economía, en
una entrevista radial en la que además volvió a dejar en pie su proyección
presidencial dentro del partido fundado por Mauricio Macri.
El también ex ministro de
Economía de la provincia de Buenos Aires tomó distancia de la estrategia de
acercamiento entre referentes del PRO y la fuerza que encabeza el presidente
Javier Milei, en momentos en que una parte de la dirigencia amarilla analiza
acuerdos electorales con el oficialismo. Lacunza sostuvo que la sociedad
necesita alternativas diferenciadas y cuestionó la idea de ordenar la oferta
política desde arriba, antes de la competencia electoral.
“Yo creo que hay que ir
separados, porque hay que ofrecerle a la sociedad alternativas”, afirmó Lacunza
sobre las conversaciones entre dirigentes de ambos espacios. La definición se
produjo después de nuevas señales de entendimiento entre representantes de La
Libertad Avanza y del PRO, un debate que atraviesa al partido desde hace meses
y que ya había quedado expuesto en distintas discusiones internas y movimientos
de dirigentes con terminales diversas.
En ese marco, reforzó una postura
que ya había expresado en otras apariciones públicas, donde también dejó en pie
su intención de ser candidato a presidente en 2027. Según planteó, la
competencia no debilita a la oposición sino que obliga a mejorar propuestas y
liderazgos. “Nuevas voces nos van a obligar a competir, nos van a obligar a ser
mejores”, sostuvo durante una entrevista con el programa No vale arrugar que se
emite por radio Splendid.
El economista también defendió el
esquema electoral vigente y puso especial énfasis en las PASO como herramienta
para canalizar esa competencia. A su entender, el sistema ya prevé mecanismos
de depuración de candidaturas a través de las primarias, la primera vuelta y un
eventual balotaje, por lo que rechazó la idea de clausurar la disputa antes de
tiempo mediante acuerdos entre cúpulas partidarias.
“Que elija la gente”, resumió. En
esa línea, señaló que si el objetivo final es una definición entre dos grandes
opciones, esa instancia ya está contemplada en el balotaje. Su argumento apuntó
a que los dirigentes no deben anticipar una síntesis que, a su juicio,
corresponde resolver al electorado. Lacunza calificó como una reacción de
“casta” la pretensión de evitar competidores con el argumento de frenar al
kirchnerismo.
Ese diagnóstico político convivió
con una evaluación crítica de la situación económica actual. Lacunza describió
un escenario con “luces y sombras”. En el plano positivo, mencionó una mayor
estabilidad nominal, con una inflación muy por debajo de la registrada años
atrás, un dólar más previsible y tasas de interés que forman parte de un marco
menos desordenado que el del último tramo del gobierno anterior.
De todos modos, señaló que esa
estabilización no alcanza por sí sola para consolidar apoyo político. Su
observación se centró en el frente social. Según explicó, la economía muestra
un núcleo dinámico asociado a energía, minería y agro, pero esos sectores
tienen baja capacidad de absorción de empleo. Del otro lado ubicó a la
construcción, el comercio y la industria manufacturera, donde detectó freno en
la actividad, sobre todo en grandes centros urbanos como el Gran Buenos Aires,
el Gran Córdoba y el Gran Rosario.