Damián
Bernarte decidió este domingo subir al ring a sus
adversarios políticos en su discurso de apertura de sesiones del Concejo Deliberante. El intendente que suele mostrarse mesurado y medido en sus
declaraciones, anoche buscó mostrar fortaleza política de cara a las elecciones
del próximo año.
El “Peta” quiere ir por la reelección. Ya lo
hizo público en varias oportunidades y esperará la venia del gobernador Martín Llaryora. Mientras aguarda, salió
a diferenciarse de sus competidores.
El verano político sanfrancisqueño estuvo
agitado. La oposición en el Concejo Deliberante, encabezada por Marco Puricelli (y sus compañeros del
PRO en Juntos por el Cambio) y Cecilia
Roffé (del bloque Córdoba Cambia) vieron un gris en el tema impositivo y
decidieron atacar a la tropa oficial con el discurso de moda: “Bajen los
impuestos”. Eso implicó la intervención del secretario de Economía Juan Carlos Sola, quien bancó la parada
y aclaró algunos tantos.
Luego de algunas semanas en pausa, la llama del
debate se reactivó sobre fines de febrero con el tema viviendas. A Bernarte le
pidieron que construya casas, y este chicaneó con que lleva adelante una
“gestión responsable” que “hace ciudad, primero, con todos los servicios” para
que luego se pueda construir. De yapa, se vio ganador en el ´27 y sostuvo que
esta decisión es para no causarles problemas a los gobiernos que vengan después
de 2031, tampoco a los vecinos y centros vecinales.
Sin dudas una reminiscencia oculta del pasado
reciente. Es que por lo bajo, la respuesta trajo a colación lo ocurrido con las
400 viviendas del barrio Ciudad, programa nacional que se ejecutó en San
Francisco y que llegó con el gobierno del radical Hugo Madonna, pero que terminó siendo la gestión de Llaryora la que
terminó de darle forma al nuevo barrio, ya que hubo obras inconclusas que
atrasaban la entrega de las llaves.
La pelea por marcar la agenda
Bernarte no es un político que suela perder el
hilo, sino todo lo contrario. Se muestra mesurado públicamente. Su discurso este
domingo mixturó entre lo que consideró sus logros políticos y anuncios para lo
que viene. Le sumó a su conducta uno poco del fervor tano que abunda en
nuestras tierras y miradas directas hacia sus adversarios políticos.
Se metió en otra pelea hasta el momento impensada
al responder sobre las acusaciones del engrandecimiento de su planta de
personal. Llamó mentirosos y agoreros a sus opositores, y hasta los definió
como “burdos”. A los alfiles del Gobierno nacional les dijo “paladines del
achique” que le dan la espalda a la gente.
Así las cosas, cerca de las 22 del domingo, Bernarte
buscó mostrarse como un intendente empoderado que comenzó el camino hacia su
reelección. Sin embargo, para la oposición su cambio de estilo obedeció a que desde
la otra vereda le marcan la agenda.