Anoche se confirmó el despido de 43
empleados de la empresa ZF Argentina (Ex Sachs), instalada hace años en San Francisco. Sin
embargo, previo a esta noticia, el director general de la fábrica, Andrés Fava, habló de la
realidad productiva que atraviesa la empresa que fabrica amortiguadores en San
Francisco y pidió reglas claras y sensibilidad al Gobierno nacional.
“Entendemos los desafíos, pero llega
un momento en que no importa lo que hagas. Nada es suficiente cuando la
situación no es razonable, cuando la cancha no es plan”, dijo el empresario, en
referencia a su planteo en un texto que tituló “ciclotimia argentina”.
Para Fava, “está bien tener una
economía abierta, pero si no se hace con cierta racionalidad a la larga es
contraproducente”.
“La industria necesita reglas claras
y sensibilidad a la situación. Nadie quiere volver al pasado, pero tampoco
perderse en un futuro de decisiones que no son razonables”, reclamó, al tiempo
que valoró muchas de las iniciativas del Gobierno nacional, pero remarcó: “También
hay que ser racionales”.
Consultado sobre el crecimiento de
las importaciones en el último año, indicó que creció de manera “abrupta” y
detalló que la mayoría de origen asiático. Y aseguró: “Si me replican las
condiciones de China, puedo tener un producto igual o más barato”.
La importación de amortiguadores
saltó 300%
Los planteos por los efectos que las
importaciones están provocando en determinados sectores industriales siguen
subiendo de temperatura.
Y la cadena de valor de la industria
automotriz está atravesada por la discusión. Es el caso de ZF Argentina, que
produce amortiguadores en su planta de San Francisco.
La empresa lleva décadas en ese
rubro, primero, de la mano de la familia Delfabro; luego fue adquirida en 1997
por Sachs y en 2003 pasó al universo de ZF Group, de Alemania.
Esa compañía cuenta con siete
plantas en Sudamérica, pero sólo fabrica amortiguadores en San Francisco. Las
otras plazas para esos productos están en Alemania y México.
El director general de la filial
local, Andrés Fava, lamentó que la incipiente apertura comercial se desarrolle
de manera desequilibrada, con consecuencias negativas para la industria
manufacturera local.