Por Franco Cervera
¿Tiene que
pasar una muerte para que hagan algo? Esa es la exclamación de muchos
conductores que a diario circulan por el tramo de ruta 19, entre Josefina y
Frontera. Es que desde hace mucho tiempo, vecinos, organizaciones, dirigentes
políticos y hasta los mismos medios vienen implorando que el Estado (Comunas, municipios, provincia) tenga mano
dura con los irresponsables que no resguardan a los animales como corresponde.
Hoy una
familia de San Francisco está atravesando un momento tristísimo, orando por la
salud de Matías, el joven que se accidentó el martes pasado por la noche cuando
circulaba en su camioneta por ruta nacional 19, y embistió a un caballo que se
cruzó en plena ruta. Como se sabe, el equino murió en el lugar.
Olivieri,
quien ha sido un destacado deportista, hoy está peleando por su vida en el área
de terapia intensiva del Hospital J. B. Iturraspe. ¿El responsable? Nada se sabe
por ahora.
Y claro,
cómo saber algo que provenga desde la Justicia de Rafaela, provincia Santa Fe, la misma Justicia
que investiga dos atroces crímenes ocurridos en barrio Acapulco hace meses, y
muy poco se conoce de los autores (José Sebastián Ramírez y Milagros Vázquez, ocurridos el pasado 8 de septiembre).
La problemática
de los animales sueltos y el peligro que acarrea no es nuevo. Particularmente
en ese tramo se han realizado múltiples planteos. Tanto en las comunas correspondientes,
como en la propia legislatura de la provincia de Santa Fe. Sin embargo, nada
ocurrió al respecto.
Quienes
transitan ese tramo reconocen que todo el tiempo es común ver animales sueltos
que en cuestión de segundos pueden estar en ruta y ocasionar un accidente. Pero
lo increíble es que tanto las autoridades, como los actores judiciales y
policiales no hayan reparado en darle una solución.
El problema
persiste y lamentablemente la tragedia ya se dio. Lo peor de todo es que
difícilmente se vea un cambio en el corto plazo.