En Córdoba, el endeudamiento de los hogares
dejó de ser un recurso excepcional y pasó a formar parte de la administración
cotidiana de la economía familiar. El
62,6% tomó deuda o crédito en los últimos seis meses y, entre ellos, un 92%
indica tener algún grado de dificultad para pagarlo. El contexto está
marcado por ingresos que no alcanzan, salarios que pierden contra la inflación
y una percepción social mayoritariamente negativa sobre la situación económica.
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado
exclusivamente en la provincia de Córdoba, mostró que el endeudamiento de los
hogares se consolidó como una de las principales respuestas frente al deterioro
de los ingresos. Todo esto ocurre en un contexto en el que el 83,3% de los
encuestados indica que su salario no le gana a la inflación, un dato que parece
superar casi cualquier grieta ideológica o electoral: por la intensidad de las
respuestas, se observa un consenso mayoritario tanto entre votantes del
oficialismo nacional como entre sus opositores.
Pesimismo
Según el informe, en la provincia predomina una
mirada marcadamente pesimista sobre la realidad económica, tanto en el plano
personal como en la evaluación general del país. “Más del 58% de los cordobeses
se autopercibe de clase baja, mientras que el 41% califica su situación
económica personal como negativa”, se destaca.
Ese malestar se profundiza cuando la mirada se
amplía al escenario nacional: el 59,7% considera que la situación económica del
país es negativa. La percepción sobre la provincia de Córdoba, en cambio,
muestra un matiz algo menos crítico. Aunque también prevalece una evaluación
desfavorable, con un 51,1% de respuestas negativas, la visión positiva trepa al
38,3%, muy por encima del 21,1% registrado para el plano nacional.
El dato sugiere que, aun dentro de un clima
general de malestar económico, la provincia conserva una valoración
relativamente mejor que la del país en su conjunto.
Ingresos que no rinden
El fenómeno que muestra este estudio no sólo se
explica por la pérdida de poder adquisitivo o por una percepción extendida de
empobrecimiento. Su raíz está, sobre todo, en el límite material de los
ingresos familiares: cuánto rinden, hasta qué momento del mes alcanzan y desde
cuándo dejan de cubrir los gastos básicos.
En Córdoba, el límite de los ingresos
familiares aparece con claridad en un dato decisivo: el 76,9% de los hogares
llega, como máximo, hasta el día 20 del mes con sus ingresos. Es decir, más de
tres cuartos de las familias cordobesas deben atravesar los últimos diez días
del mes con recursos agotados o extremadamente limitados.
Es en ese tramo final, cuando todavía quedan
varios días por delante y los ingresos ya se agotaron, donde la deuda empieza a
ocupar un lugar central como forma de cubrir consumos esenciales, pagar
servicios, sostener compromisos previos o simplemente atravesar el cierre del
mes.