Una
nueva confirmación llegó en las últimas horas a la oficina del fiscal Oscar Gieco, en relación al homicidio
de Aralí Vivas ocurrido semanas atrás en la localidad de Brinkmann.
Según
el estudio forense, pudo saber Up, la niña de 8 años fue presuntamente abusada por su padrastro y el amigo
antes del crimen, ya que arrojó la presencia de material genético masculino en
su cuerpo. Era lo que faltaba para ratificar el abuso sexual previo al
asesinato.
Ante
esto, Gieco decidió agravar la imputación de ambos de Matías Ezequiel Simeone (padrastro) y Cristian Hernán Varela (amigo), ahora imputados por homicidio criminis causa, un delito que
podría derivar en la condena a prisión perpetua.
La
hipótesis más fuerte es que Simeone y Varela mataron a Aralí para ocultar un
delito previo, que en este caso sería el abuso sexual confirmado por la
autopsia.
Por
otra parte, también está detenida la madre de la víctima, Rocío Milagros Rauch, imputada como partícipe necesario de
homicidio calificado por el vínculo, por comisión por omisión, por más que no
se la vincule materialmente con el asesinato de la pequeña.
Rauch
fue indagada el pasado viernes y negó los cargos en su contra y se abstuvo de
seguir declarando. Simeone y Varela, aún no fueron indagados. Todos
permanecen detenidos en el penal de Bouwer, en Córdoba.
Cambio
de fiscal
Asimismo,
este martes el caso a la fiscal de Morteros, Yamila Di Tocco, quien retornó de su licencia.
La
funcionaria tendrá el deber de continuar con las pericias correspondientes y,
además, determinar las responsabilidades respecto a la Senaf y a la UDER de San
Francisco por la reinserción de los niños a la casa donde ocurrió el horror.