Luego de que la Corte Suprema de Justicia deje
firme la sentencia que lo condena a cinco años de prisión, Luis María Viaut, ex fiscal federal de San Francisco, rompió el
silencio a través de un comunicado que publicó en redes sociales. Cabe recordar
que fue encontrado responsable de los delitos de tráfico de influencias y exacciones
ilegales agravadas mientras desarrollaba sus funciones en San Francisco.
Viaut recordó estuvo casi cuarenta años de trayectoria en el sistema judicial federal y que a lo largo de estas décadas intervino en investigaciones complejas vinculadas al narcotráfico, a delitos económicos, a la evasión fiscal y al lavado de dinero, “siempre con el compromiso de actuar con independencia y respeto por la ley”.
Tras ello, apuntó: “En los últimos años se ha intentado instalar en mi contra una acusación de supuesto tráfico de influencias, una imputación que rechazo de manera categórica. Dicho delito presupone la utilización indebida de una posición o influencia para obtener beneficios o favorecer intereses particulares. En mi caso, no existe ninguna prueba que demuestre una conducta de esa naturaleza”.
Agregó que se ha afirmado, por ejemplo, que habría intentado influir sobre una fiscal mediante una llamada telefónica. Sin embargo, aduce, no existen registros, audios ni documentación que respalde tal afirmación: “Cuando solicité que se incorporaran las correspondientes sábanas de llamadas —prueba objetiva que permitiría verificar cualquier contacto— dicho pedido fue rechazado, lo cual genera una situación difícil de comprender desde la perspectiva del derecho de defensa”.
Sobre versiones y vínculos
Asimismo, Viaut contó que se difundieron versiones
que pretenden vincularlo con expedientes o personas con las que jamás ha tenido
relación: “En la fiscalía a mi cargo nunca existió un expediente relacionado
con la cooperativa que se menciona públicamente, ni he ordenado o sugerido a
persona alguna solicitar dinero para manipular o cerrar causas judiciales” y
aclaró que la forma en que se han presentado estos hechos configura una “operación
mediática” que busca instalar sospechas sobre su nombre y trayectoria.
“Esta situación se desarrolla, además, en un contexto particularmente delicado para mi familia, que desde hace aproximadamente tres años viene atravesando un proceso judicial que consideramos profundamente injusto. Durante ese tiempo hemos soportado presiones e intimidaciones que exceden lo razonable dentro de un debate judicial”, sostuvo.
Sobre la sentencia
El ex fiscal federal de San Francisco remarcó
que se llegó incluso a una situación que resulta, cuanto menos, preocupante
desde el punto de vista institucional: “En la instancia de revisión en casación
ha intervenido como superior un magistrado que es pareja conocida de quien
dictó la sentencia cuestionada. Esta circunstancia plantea un serio
interrogante respecto de la imparcialidad que debe regir en todo proceso
judicial y profundiza la percepción de parcialidad que ha rodeado este caso”.
Agregó que, pese a ello, continuó afrontando el proceso dentro de los canales institucionales que establece la ley, con la esperanza de que las instancias correspondientes revisen los hechos con objetividad y pleno respeto por las garantías constitucionales.
“No puedo dejar de señalar que situaciones similares han sido atravesadas por otros fiscales federales que, en distintos momentos, investigaron hechos sensibles vinculados a estructuras de poder económico o criminal. Este contexto exige una reflexión profunda sobre la necesidad de preservar la independencia del sistema judicial”, dijo.
En el final de su escrito indicó que considera imprescindible realizar un llamado a los medios de comunicación, a los periodistas, a los representantes políticos y a las autoridades nacionales para que se garantice el respeto por los principios básicos de una república: el debido proceso, la presunción de inocencia y una justicia verdaderamente independiente.
“Después de casi cuatro décadas dedicadas al servicio de la justicia federal, mi única expectativa es que los hechos sean analizados con seriedad, sin presiones ni operaciones, y que finalmente prevalezcan la verdad y el derecho”, concluyó Viaut.












