Nicolás
Uriel Bertinetti (34) pudo respirar con alivio cuando escuchó
que era absuelto tras ser juzgado bajo el delito de “homicidio agravado por el
uso de arma”. Sobre él pesaba una grave acusación: le adjudicaban haber matado
a un amigo en medio de una cacería en un campo cercano a La Tordilla, población
ubicada al norte de Arroyito.
La hipótesis era que Bertinetti había disparado
de forma dolosa –con intención de matar– contra Néstor Valzino (61), un compañero en esta actividad y además padre de
una exnovia.
El hombre fue juzgado en los Tribunales de San
Francisco, entre el 22 de julio y el viernes 7 de agosto, cuando el juez
unipersonal Guillermo Rabino leyó el
fallo absolutorio. En su representación actuaron los abogados Ignacio Mosquera y Luciano Mayer; la fiscal de Cámara que llevó adelante la acusación
fue Consuelo Aliaga, mientras que la
fiscal que investigó el caso y lo imputó fue Graciela Debernardi, de Arroyito.
El día del hecho
El trágico episodio ocurrió el 5 de agosto de
2023. Valzino y Bertinetti salieron en la camioneta del primero -con sus perras-
hacia el campo a cazar perdices. Según se informa en la resolución de elevación
a juicio, el más joven tenía un arma Beretta AL 391 Urika 2 calibre 20/70,
mientras que su amigo llevaba una Fabarm Euralfa 12/70.
En un momento de la jornada, cada uno tomó un
lado. Acompañados de sus perras salieron en busca de las perdices. Debían regresar
a las 18, al punto de encuentro.
El primero en regresar fue Nicolás, quien en la
espera se puso a tomar mates y mirar su teléfono. Al rato observó que la perra
de su amigo volvía sola.
Preocupado, Bertinetti fue a buscar a su amigo
a quien lo terminó hallando recostado de espaldas sobre la maleza,
descompensado y ya fallecido. Tras ello, alertó a los familiares para que
pidieran ayuda.
Una herida
Los investigadores dieron con que Valzino
presentaba un orificio en la bombacha de gaucho, un disparo que provocó la
fractura de su fémur y el corte de la arteria femoral, lo que generó una hemorragia
interna, sin sangrado hacia fuera del cuerpo.
La fiscal de instrucción de Arroyito, Graciela
Debernardi, terminó imputando y deteniendo a Bertinetti, quien terminó preso en
la UCA de Córdoba. Poco tiempo después, salió por unas semanas, pero, más
adelante, le dictaron la preventiva y volvieron a encerrarlo.
Más tarde, una cámara de San Francisco resolvió
a su favor la apelación de sus abogados y pudo esperar el juicio en libertad. A
todo esto, la familia del fallecido no dudaba del amigo.
Un juicio, la liberación
Durante el juicio, los abogados defensores de
Bertinetti indicaron que la familia de la víctima no estuvo de acuerdo con la
acusación. Tampoco declaró en contra de la posición del acusado el jefe de
bomberos.
Durante las audiencias se dio a conocer que la autopsia
indicaba que Valzino murió por shock hipovolémico (al desangrarse) y un
peritaje balístico indicaba que el disparo había sido a 70 centímetros del
orificio de entrada, lo que indicaría que era casi imposible un disparo
autoinfligido.
La pista que clarificó la escena
También se escucharon las conclusiones de un
peritaje multidisciplinario muy particular. En la zona donde yacía el cadáver
se secuestraron vainas de un fruto muy particular en la zona, el cuerno del
diablo (ibicea lutea). Sobre diez que se peritaron, ocho actuaron a favor de la
hipótesis: esas piezas, si se trababan en el gatillo, tenían la fuerza
suficiente para efectuar un disparo.
A Néstor le encontraron dos pequeños raspones,
en un labio y en la punta de la nariz. Se presume que puede haber tropezado y
que en el piso quiso traer hacia sí la escopeta, blandiéndola por el caño. Al
tirar, un cuerno del diablo se trabó en el guardamonte y gatilló, disparando
hacia la cadera del cazador. Tal vez, en la misma caída se produjo el disparo.
Los defensores Mosquera y Mayer pidieron la
absolución, lo que finalmente terminó ocurriendo. Caso contrario su defendido
podría haber sido penado a 10 años de prisión.