“No
dudes que somos capaces de hacerlo”. Era
el año 2010 y Eduardo Marteleur junto
a su socio Jorge Fernández fundaban MSF Tech, empresa de alta tecnología que
de a poco comenzó a insertarse en el mundo de la energía nuclear. Sí, desde San
Francisco, desde el Parque Industrial Logístico y Tecnológico.
La firma fue parte importante de la ejecución
de la central nuclear Atucha II y de otras en el mundo. Pero nada fue fácil de
conseguir: “Cuando uno nace busca trabajos y no le dice que no a nada”, dice
Marteleur en una entrevista con Déficit
Cero (Up + 3564 TV Stream), recordando sus inicios y esa frase que los marcó
para poder crecer. Así se fueron metiendo en un mundo sorprendente y con miles
de puertas que se podían abrir.
Días atrás participaron de una misión comercial
en Bulgaria que les permitió avanzar en acuerdos de colaboración para futuros
desarrollos nucleares. Asimismo, el empresario dejó un mensaje: “San Francisco
debe prepararse para esto, no vamos a poder solos con las oportunidades que
vendrán”.
-
Hablar de energía nuclear desde San Francisco suena raro, sin embargo, MSF Tech
está a la vanguardia en esta industria desde la ciudad.
- El nombre industria nuclear impacta, es
amplio y extenso a lo que se refiere. A partir de nuestro nacimiento como
empresa en 2010, el primer trabajo fue en la puesta en marcha de la central
nuclear Atucha II. Fueron tres años trabajando hasta que nos fuimos con la
empresa en marcha. Somos una empresa de ingeniería que desarrolla equipos,
procesos, instalaciones y que la industria nuclear en ese momento necesitaba
para terminar esta central.
-
¿Cómo llegan a trabajar en una obra como la de Atucha II?
- Nos contrata la firma INVAP (Investigación
Aplicada) que fabrica centrales nucleares para reactores de investigación,
entre otras cosas. Llegamos a ellos a través de un familiar mío que vivía en
Bariloche, un ingeniero que estuvo a la par del fundador de la empresa. Producto
de esa relación me permitieron acercarme a INVAP para ser proveedor.
-
¿Qué servicios brindan en MSF Tech?
- Nos consideramos una empresa de servicios, de
ingeniería que puede aceptar muchos desafíos, no solo de la industria nuclear.
Cuando uno nace busca trabajos y no le dice que no a nada.
-
¿Eso les pasó en 2010?
- Sí, el famoso “no dudes que somos capaces de
hacerlo”. Después nos retirábamos a llorar en una esquina porque no sabíamos
cómo enfrentar ese desafío (recuerda entre risas). Nos convertimos en una
empresa encargada de aglutinar grandes empresas y darles servicios en pequeñas
cosas que para nosotros son muy grandes a la vez.
-
¿Por ejemplo?
- Completar un equipo de trabajo en un área
particular de la central en funcionamiento. Actualmente hicimos un equipo
extraño que sirve para destruir mangueras irradiadas en la central nuclear de Atucha
II, fue un pedido exclusivo. Ahora hemos hechos los tambores que contienen
residuos de basura radioactiva para la misma central. Y una central de Brasil
nos pidió los mismos tambores. También desarrollamos automatizaciones para
hacer controladores para procesos, equipos particulares, instalaciones de
cañerías donde hay que tener personas capacitadas para soldar, controlar, y ese
es nuestro mayor capital: nuestro personal con título universitario, con
carreras de posgrado, lo que nos permite trabajar y calificar a la vez.
-
¿Los desafíos que tienen son constantes?
- Completamente, es la gran diferencia de
nuestra industria con el resto que hace producción seriada. Son desafíos que
nos entusiasman. Quizás nunca me acostumbré a estar en una industria seriada
porque encontraba el objetivo y perdía el entusiasmo. Acá si no tenés entusiasmo
desapareces.
- Lo
de Brasil es una experiencia exportadora: ¿hubo otras?
- Tenemos equipos que fueron a un reactor de
investigación en Australia. También hicimos una planta competa de fabricación
de elementos estructurales para combustibles nucleares para Argelia, en este
momento lo están instalando y en 2027 iremos a ponerlo en marcha.
La experiencia en Bulgaria en una misión
comercial
- Hace
poco MSF Tech participó en una misión internacional vinculada a la energía
nuclear realizada en Bulgaria. ¿Con qué conclusiones vinieron?
- Vale la pena dar cierta esperanza cuando uno
trabaja con pasión. Tal vez no termina sabiendo donde está parado o quién lo
rodea, de alguna manera esa pasión dio buenos resultados y fuimos creciendo. De
esa forma terminamos haciendo cosas que nunca creíamos que podríamos lograr. A
través de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina
(ADIMRA) se nos convoca a una reunión en Buenos Aires para presentarnos a la
Cámara Argentino Bulgara de Comercio, radicada en Sofía que buscaba proveedores
de la industria nuclear. Participamos tres empresas del país y cuando
presentamos nuestras credenciales, trabajo y desarrollos, les cayó bien, notamos
interés. Ya en San Francisco, con mi socio Jorge Fernández, a los dos días nos
comunican que desde Bulgaria estemos presentes para presentarnos en esta feria.
Analizamos a qué íbamos y no podíamos decir que no.
- ¿Cómo
les fue?
- Nos abrió muchas posibilidades. Hay mucho
trabajo por hacer, muchas oportunidades que se nos pueden brindar ya que
conocimos un país ordenado, donde se puede invertir, planificar, donde hay
mucho apoyo de la Comunidad Europea en un contexto nacional e internacional muy
particular por la guerra en Ucrania.
- ¿Y
cómo ven en Europa a la industria argentina?
- Es reconocida la calidad de la industria
argentina en este rubro nuclear. Me asombró hablar con las personas que nos
presentaron porque vimos que todas nos estudiaron antes de empezar las
entrevistas. Vimos mucha aceptación e interés en lo que hacemos.
El momento de la industria argentina y el
potencial de San Francisco
- ¿Qué
momento viven las empresas argentinas hoy?
- La ilusión es lo último que se pierde. Este
viaje me generó una forma de cargar las pilas, me generó ilusión, reforcé,
renové mi espíritu de trabajar para ver si este país mejora sus condiciones
para quienes quieren trabajar. Fue el choque más importante que tuve, el golpe
de realidad al encontrar un país ordenado con dinero disponible para
emprendimientos que valgan la pena. Bulgaria es un país estable, no hay
inflación, hay servicios, una forma de vida interesante, tranquila, segura, ordenada.
En ese contexto, trasladándolo a nuestro país, en este momento todos los industriales
y emprendedores estamos disminuyendo la desesperación ya que bajó el nivel de
inflación. Por lo tanto, endeudarse o cobrar a plazo volvió a ser una
posibilidad. Pero el país sigue siendo impredecible para saber hasta dónde
podría llegar la otra etapa que aún le falta. El día a día, el sufrimiento del
emprendedor hace que todavía no tengamos un crédito pagable con tasa muy alta, que
no haya un consumo suficientemente importante para que la rueda comience andar
de una vez por todas y eso hace difícil sostener la industria.
- ¿Y
qué ve en San Francisco en materia de oportunidades hacia el mundo?
- Le dije hace poco al intendente (Damián
Bernarte) que San Francisco se debe preparar. No vamos a poder solos nosotros con
las oportunidades que habrá porque el mundo vuelve a mirar a la energía nuclear
como gran alternativa frente a problema de la guerra entre Estados Unidos e
Irán. San Francisco debería prepararse porque tiene un tamaño interesante, se
permite generar convenios, asociaciones, existe un ambiente seguro para
trabajar, donde la logística es muy económica porque las distancias son cortas
y sobre todo hay mucha gente capacitada. Se puede generar un ambiente propicio
para que justamente esa oferta industrial desde San Francisco sea atractiva
para la industria nuclear del mundo.