“El fin de
semana los abogados animalistas nos anoticiamos de elementos que serían contundentes
para la causa, y automáticamente me encargué de enviar información a personal
de investigaciones y realizar una ampliación de la denuncia”, explicó.
Al mismo
tiempo, destacó la tarea del personal de Investigaciones de la Policía: “Todo
este tiempo trabajamos de manera mancomunada con ellos, haciendo recopilación
de cámaras y este fin de semana con estos nuevos aportes que fueron determinantes,
solicitamos las medidas de allanamiento, detención y secuestro de elementos
probatorios”.
Finalmente
la fiscalía ordenó el procedimiento, donde secuestraron elementos probatorios,
y quedó identificado un hombre, quien sería el principal sospechoso.
El
procedimiento
Un hombre
de 33 años domiciliado en Frontera fue identificado esta semana como el
presunto autor de la agresión a la perra comunitaria de San Francisco, Tita,
quien tras sufrir lesiones por golpes en su cabeza murió el pasado domingo 31
de agosto.
Este
miércoles se realizó el allanamiento policial entre miembros de las policías de
Córdoba y Santa Fe, en un domicilio de Calle 7. En el procedimiento se
secuestró ropa que habría sido utilizada al momento del presunto ataque como un
par de zapatillas, un jean, un buzo, una campera azul del club Boca Juniors y
una gorra. También se incautaron un casco y una motocicleta Motomel 150cc.
El
operativo fue llevado adelante por la División Investigaciones de San
Francisco, con la colaboración de la PDI de Santa Fe e interviene la Fiscalía
4° Turno.
Golpeada
salvajemente en la calle
Tita era
una perra mestiza de San Francisco, muy querida por los comerciantes y vecinos
de la zona céntrica, que fue atacada salvajemente el domingo 31 de mayo por la
noche, y falleció luego de estar unas horas internada en una veterinaria.
En el
primer momento a través de testigos y luego confirmado por cámaras de seguridad
de la zona, un hombre que circulaba en motocicleta la golpeó en la cabeza, lo
que le provocó una grave lesión. Pese a la atención médica, la perra no pudo
sobreponerse y falleció. Nunca hubo indicios de si el ataque respondió a una
causa concreta, por lo que se trataría de una agresión adrede.
El animal
frecuentaba el Bv. 25 de Mayo y la Av. del Libertador (N) en inmediaciones de
la Plaza Cívica, corazón de esta ciudad. Muchos comerciantes de la zona le
otorgaban alimento y agua y voluntarios de entidades animalistas le proveían de
abrigo tanto a ella como otros animales que viven en la vía pública.
Cabe
destacar que la causa fue impulsada por denuncias de personal de la Guardia
Local y de una vecina cercana a la perra. Luego, una organización
proteccionista también se presentó como querellante para acompañar el proceso
judicial.
Milena
Mariamé, abogada que colabora desde mucho tiempo con entidades animalistas, dio
con el caso y también decidió involucrarse para colaborar con la investigación.
En diálogo con Up explicó que el pasado domingo se hizo una ampliación de
denuncia que permitió avanzar esta semana con el allanamiento y la
identificación del presunto autor del hecho.
Mariamé
resaltó la labor de la División Investigaciones de la Departamental San Justo y
aclaró que no se conoce aun si esta persona identificada tiene o no
antecedentes, debido a que por el momento existe secreto de sumario. Según supo
este medio, declararía en los próximos días en fiscalía y allí se decidirá su
situación procesal.
Las penas
que impone la ley nacional de maltrato animal
La Ley
Nacional 14.346, vigente desde 1954, tipifica como delitos el maltrato animal y
la crueldad animal, y prevé penas de prisión de 15 días a 1 año para quien
incurra en esas conductas, tal como establece el texto.
Se
considera maltrato animal acciones como no alimentar de manera adecuada a
animales domésticos o cautivos, azuzarlos con instrumentos que provoquen dolor,
obligarlos a trabajar sin descanso, estimularlos con drogas sin fines
terapéuticos o forzarlos a tirar de cargas excesivas.
En el
capítulo de crueldad animal, la Ley 14.346 sanciona prácticas como la
vivisección sin justificación científica, las mutilaciones injustificadas, las
intervenciones quirúrgicas sin anestesia ni asistencia veterinaria —salvo casos
de urgencia—, el abandono de animales de laboratorio, la muerte de animales
grávidos fuera de industrias autorizadas, las lesiones, las torturas, los
sufrimientos innecesarios, las muertes causadas por perversidad y la
organización de riñas, corridas de toros o cualquier espectáculo en el que se
hostilice a los animales.