Un grupo de investigación,
dirigido por la jueza Cecilia Ferrero, publicó un análisis de las sentencias de
divorcio emitidas por los juzgados de Familia de la ciudad de Córdoba en el
período 2022 – 2024. Según el estudio, la mayoría de las personas que
solicitaron el divorcio (63%) tenían entre 41 y 60 años; mientras que el 19% de
los cónyuges tenían entre 31 y 40 años.
El relevamiento –que integra el
libro “Investigaciones aplicadas en la justicia de Córdoba. Edición especial 20
años 2005-2025”, publicado por el Centro de Perfeccionamiento Ricardo C. Núñez-
también destacó que en el 10% de las causas analizadas, las partes tenían entre
61 y 70 años de edad. Incluso, se observaron algunos casos en los cuales los matrimonios
se habían extendido por más de 30 años.
“De la totalidad de datos
recabados y analizados, es posible mencionar que la duración promedio de los
matrimonios fue de 14 años y que los procesos de divorcio se llevaron a cabo en
la etapa de madurez de la vida de los cónyuges”, señala el informe.
Asimismo, los investigadores
indicaron que son mayoritariamente las mujeres quienes inician los procesos de
divorcios en matrimonios que tienen entre 20 y 30 años de duración; mientras
que los hombres suelen hacerlo en los vínculos más breves (menores a 1 año, o
entre 15 y 20 años).
Resabios patriarcales
El trabajo, titulado “¿Cuánto
dura el amor? Análisis descriptivo de las sentencias de divorcio de los
Juzgados de Familia de la ciudad de Córdoba del periodo 2022-2024”, también
detectó “resabios patriarcales” en las estructuras familiares analizadas.
Por ejemplo, se constató que,
después del divorcio, cuatro de cada diez niños o niñas continúan residiendo
principalmente en el domicilio materno (39%); mientras que, en el 25%, pactaron
un cuidado personal bajo la modalidad alternada. Los hijos y las hijas solo
permanecen en el domicilio paterno en el 8,7% de los casos.
“Siguen prevaleciendo estructuras
familiares matrimonializadas (…), predominantemente conformadas por parejas
heterosexuales y con resabios patriarcales, si se observa que, a la disolución
del vínculo matrimonial, la residencia de los/las hijos e hijas resulta
principalmente el hogar materno y desde allí se gestionan los cuidados y las
necesidades de la descendencia”, concluye la investigación.
El equipo de investigación fue
dirigido por la jueza Cecilia Ferrero e integrado por María Florencia Casas,
María Celeste García, Andrea Carolina Gastaldi Fachin e Ivana Mariel Sánchez.
La coordinación, el seguimiento metodológico y procesamiento de datos estuvo a
cargo de Laura Croccia.