Nicolás Albera
Gustavo Benedetti (56) transita el segundo
período de gobierno consecutivo en Arroyito. El cuarto en su historia ya que gobernó
anteriormente entre 2003 y 2011. Hizo toda su carrera política en la ciudad "dulce", y
en 2019 ganó la Intendencia con el sello Juntos Hacemos, repitiendo en 2023.
Se
reconoce radical, aunque aclara haber hace unos años que era momento de abrirse
a algo superador en la provincia, con un viejo conocido pero rival desde lo
ideológico como Martín Llaryora. Y es
ahí donde se reconoce hijo del Partido Cordobés, junto a Myrian Prunotto, a quien denomina como la hija mayor del acuerdo
sellado entre parte del radicalismo de Córdoba y el peronismo.
Algo
que marca Benedetti es que a Arroyito su alianza con el oficialismo cordobés le
abrió puertas y ejemplificó con el anuncio reciente de la llegada de la
Universidad Provincial de Córdoba. En un mano a mano con Up, el intendente de Arroyito se refirió a varios temas.
- ¿Por qué se dio el
acercamiento con el oficialismo cordobés?
-
Siempre digo que Myrian (Prunotto) es la hija mayor y yo el hijo mayor de este
acuerdo del radicalismo con el peronismo. Tratamos de armar algo pensando hacia
adelante en lo electoral. La gente no se banca más las divisiones, las peleas
con rencor. En política siempre hubo y habrá enfrentamientos, debates,
confrontaciones, pero cuando es con rencor hace daño.
- ¿Pero a usted los
correligionarios lo miran de reojo?
-
Más de una vez el radicalismo me condenó ante una foto con un dirigente. Y eso
no hace daño, sino que se generan vínculos que si uno los toma de buena manera
son importantes. Debo decir que este vínculo nos dio la posibilidad de hacer
muchas cosas en la ciudad y seguimos gestionando. La gestión está por encima de
la política, a algunos no les gusta por celo, otros por desconocimiento, otros
por conveniencia, pero yo estoy bien enfocado porque el periodo se pasa rápido
y la gente pasa factura sino se cumplen los compromisos.
- ¿Qué puertas se le
abrieron a Arroyito con su acercamiento al cordobesismo?
-
Varias. Sin el apoyo de la provincia no se habría podido crear el área de
adicciones, de salud mental. A veces sin que te den plata te abren la puerta
para mostrar o ponerte a disposición las herramientas. No hay que ser
mezquinos. Estamos terminando una escuela Proa a través de la Comunidad Regional.
Yo fui el primer presidente de la Comunidad Regional San Justo en su momento y
de los 38 municipios y comunas debía hacer reuniones con 21 que representaban
al radicalismo, luego con otros intendentes peronistas, y otras con dos comunas
gobernadas por demócratas. Hoy la comunidad regional es un bloque único.
- ¿Cómo se lleva con las críticas
de sus pares?
-
Me enoja que el radicalismo no entienda que hoy construir poder es una forma de
darle respuestas a la gente. Y para construir poder hay que cambiar cosas. El
que está a dos cuadras de la Casa Radical en Córdoba le queda cómodo tomar un
café allí, pero el que está a 200 o 400 kilómetros de la capital y no puede
estar todos los días, su opinión hay que escucharla de la misma manera, sino se
termina cocinando todo en la capital o en voz de dirigentes con cargos políticos
sin obligación de gestionar, que están cerca de la rosca pero que no llegan a
nada. El radicalismo debe sacarse
prejuicios que a veces son intencionales, que son para sacar ventajas.
- ¿Por ejemplo?
-
Decir, por ejemplo, en mi caso que no me puedo juntar con Martín Llaryora,
siendo que somos del mismo departamento y compartimos experiencias de
intendente. Pero los otros se pueden juntar con (Javier) Milei, con (Mauricio) Macri
y otros. El radicalismo se alió con partidos que le han tirado a matar, que
nunca compitieron en contra porque no tuvieron estructura para competir. El
radicalismo ha sido rival del peronismo y ha sido digna esa rivalidad. Pero
últimamente nos aliamos o cedimos candidaturas de primer lugar. En Arroyito
hicimos un acuerdo con el Partido Cordobés y el radicalismo no cedió el primer
lugar. Pero a nivel provincial, en lo que respecta a cargos legislativos
nacionales o el mismo Tribunal de Cuentas provincial, que el radicalismo tenía
un representante siempre desde la vuelta de la democracia hoy no lo tiene
internamente porque son del juecismo, pero la estructura política de la última
elección para (Luis) Juez la brindó el radicalismo. Hay cosas que me preocupan
que no se quieran entender.
- ¿Cuáles son sus
aspiraciones políticas?
-
Mi desafío es que Arroyito vuelva a tener un legislador nacional o provincial. No
tenemos representantes provinciales o nacionales desde hace 20 años. Esto es
una deuda de los dirigentes políticos de la ciudad. Vamos a trabajar por eso,
si me toca ser a mí o alguien de la estructura voy a tratar de ir por esa
línea, disputar un lugar en una lista provincial o nacional.
- ¿Lo analiza para el
próximo año o más adelante?
-
Se analiza, pero tengo compromisos. Tenemos lo de la universidad firmado, nos
queda una etapa de cloacas en el sector sur y terminar la costanera. Cerramos
el gas natural para completar el cien por ciento de la ciudad. Nos queda
concluir el plan de vivienda que tenemos 30 meses para terminarlo. No me voy a
ir de Arroyito hasta no lograr cumplir estos ejes fundamentales porque quedarán
en la historia. Y yo quiero cumplir. Pero vamos a trabajar en representar a
Arroyito en una lista nacional o sino legislativa provincial.