Nicolás Albera
La
semana dejó un par de cuestiones preocupantes en torno al discurso del presidente
Javier Milei en el Foro Económico
Mundial de Davos, donde con sus palabras no hizo otra cosa que poner en riesgo
la democracia y sobre todo la libertad que él mismo defiende.
“No
sólo no les tenemos miedo. Sino que los vamos a ir a buscar hasta el último
rincón del planeta en defensa de la LIBERTAD. Zurdos hijos de putas tiemblen. La
libertad avanza. VIVA LA LIBERTAD CARAJO”, es el extracto de un texto que
escribió en su cuenta de X.
En
su discurso en Davos, Milei atacó a las personas trans, a las parejas gay que
adoptan hijos (los trató de “pedófilos”) y a las mujeres, a las que acusó de
querer ganar privilegios sobre los hombres.
Fue
así que en la misma semana, no solo pecó de violento, sino que, peor aún, pecó de
falto de información. Y en su vehemencia, cuestionó lo que el mismo pregona
desde hace rato: la libertad de los individuos.
Sobre
su violencia verbal no hay mucho que analizar, está a la vista. Sobre su falta
de información, como decían las abuelas, “para muestra un botón”. Quizás la
frase que más resonó fue la de su ministro Guillermo Francos al momento de
buscarle una explicación a lo que dijo su jefe político, aunque en su intento
terminó varias veces en la banquina: “De las puertas de la casa para adentro,
cada uno puede hacer lo que le parezca”, señaló respecto a la homosexualidad. ¿Es
esa la libertad del individuo que pretenden los libertarios?
Sobre
las parejas gay que adoptan, también Milei fue crítico: los llamó pedófilos e
hizo referencia a un reciente caso de abuso infantil que conmocionó a la
opinión pública internacional. Sin embargo, no se detuvo en un pequeño gran
detalle. Según datos del Ministerio Público Tutelar (MPT), el 80% de los abusos
en las infancias son intrafamiliares, publicó en su cuenta de X la socióloga
Sol Prieto, investigadora del CONICET, y agregó que más del 99% de las familias
con hijos son heterosexuales.
Milei
fue a Davos con un mensaje que incita al odio y la violencia, que también
contradice la legislación nacional e internacional. Y lo que es peor, se aleja
de lo que tanto pregona cuando grita “¡Viva la libertad, carajo!”.