Por Franco Cervera
La campaña se puso en marcha y recién el próximo
domingo se van a confirmar las listas de los candidatos para las
elecciones del 26 de octubre (se ponen en juego nueve bancas de Diputados). En consecuencia,
ya se hicieron públicas las primeras encuestas, lo cual pone en evidencia otra
vez el desmanejo de los números, al parecer, según quién los pida.
Tal como viene ocurriendo en los últimos años, algunas consultoras van perdiendo credibilidad y cada vez se puede confiar menos en los
sondeos. Muchos de ellos se hacen públicos para operar
polÃticamente (no hay que caer en generalidades), o están mal hechos o no terminan coincidiendo en absoluto con el voto del ciudadano.
Pero esta vez el papelón se ve reflejado de entrada.
En esta semana se dieron a conocer al menos dos encuestas, de reconocidas
consultoras, las cuales difieren totalmente en los resultados de intención de
votos para los candidatos cordobeses.
Por un lado, una encuesta
provincial de Federico González y Asociados indica que Gabriel Bornoroni, quien
por estas horas suena como el candidato puesto de Javier Milei en Córdoba,
encabeza la intención de votos con 30,9% y un 34,8% proyectado descontando
votos en blanco y personas indecisas. En segundo lugar, aparece Juan
Schiaretti, de la lista de Provincias Unidas, con un 21,1% y un 23,8%
proyectado. La tercera posición es para Natalia de la Sota, quien alcanzarÃa un
18,1% y un 20,4% proyectado.
Sin embargo, en la misma semana se dio a conocer otra
encuesta de Zuban Córdoba que dice todo lo contrario. Según este sondeo, lista
de Juan Schiaretti obtendrÃa el 36,7% de los votos. Mientras que Gabriel
Bornoroni, dentro de un esquema que contenga a La Libertad Avanza, la UCR y el
PRO, lograrÃa un 28,7%. Mientras que la dirigente excordobesista Natalia de la
Sota se ubicarÃa en el tercer puesto con el 8,1% de los votos y la kirchnerista
Constanza San Pedro, en el cuarto lugar, con el 4,5%.
Números más, números menos, la posta es que otra vez
que se dan a conocer encuestas con enormes contrastes de resultados que expone
a los propios encuestadores y reflejan que evidentemente algo o alguno está haciendo
las tareas muy mal, o mejor dicho muy bien.