Los
integrantes de la Guardia Local de Prevención y Convivencia de San Francisco
empezarán en breve a utilizar armas de las consideradas menos letales, luego de llevar adelante una capacitación teórico-práctica
sobre su uso. Esta medida se enmarca en la ley provincial 10.954.
Las armas
conocidas como Byrna, las mismas que usa la Policía de Córdoba, son pistolas
lanzadoras, que funcionan como una herramienta más de trabajo que va a tener el vigilador
urbano y que permiten controlar situaciones que no llegan a ser riesgosas,
generalmente domésticas, pero donde hay agresiones.
En la página
oficial, la empresa desarrolladora, la describe como la lanzadora Byrna, que no es
considerada un arma de fuego, sin embargo, ¡no es un juguete! Es un dispositivo
no letal muy eficaz. A pesar de que es legal portarla en las 23 provincias,
solo debe utilizarse para fines lícitos, esto incluye defensa personal. Como
toda arma, ya sea un martillo, un cuchillo o un bate de baseball, la lanzadora
Byrna nunca debe blandirse o utilizarse de manera amenazante, salvo en
ocasiones donde sea necesario para defender a otros o a uno mismo.
A pesar de
que la lanzadora Byrna pueda portarse externamente y no requiera un permiso de
portación oculta, recomiendan la portación de manera discreta por su gran
parecido a un arma de fuego.
En la Ciudad de Buenos Aires la utilizan hace tiempo y explicaron a través de un video para qué sirven:
Estas armas, según indican especialistas, permiten desactivar una amenaza a 20 metros de distancia.
Son armas distintas a las TASER porque son de letalidad reducida y permiten un rango de alcance más grande. Es una escala anterior a utilizar un arma de fuego.
Son de color naranja y funcionan a base de dióxido de carbono. Pueden lanzar proyectiles cinéticos totalmente sólidos, o químicos u orgánicos, como balines que al impacto se fragmentan y liberan una sustancia parecida al gas pimienta, por ejemplo. Tienen la finalidad de incapacitar momentáneamente o disuadir a una persona que pone en riesgo a sus víctimas, a los policías y a sí mismo.
Se cargan con aire comprimido y disparan municiones que pueden ser de impacto y pegar un golpe importante como para frenar a quien agrede, o pueden tener un químico en una especie de gas pimienta que también inhibe y molesta, pero que permite trabajar a 20 metros.
Un hecho histórico
El intendente Damián Bernarte había dicho que se trata de un paso importante que propone una nueva etapa de la Guardia Local: “Es un hecho histórico y parte de un cambio de paradigma que impulsa la nueva ley de seguridad, dándole a los municipios responsabilidades y competencias complementarias a las fuerzas de seguridad provinciales, tratando de generar mejores condiciones de vida a los vecinos y las vecinas de San Francisco”, explicó.
Luego justificó el uso de este tipo de armas ante los resultados “positivos” de esta
Guardia: “En el último año hubo un buen promedio de acciones positivas, desde
accidentes de tránsito hasta la detección y acción de delitos en flagrancia.
Nosotros entendimos que nuestra fuerza estaba en condiciones de seguir
capacitándose, dar un paso adelante y empezar a utilizar estas armas menos
letales”.