Nicolás Albera
“Rosario
siempre estuvo cerca”, parafraseaba citando la canción de Fito Páez, hace unas
semanas atrás, el presidente de la Cámara Federal de Córdoba, Abel Sánchez Torres, cuando visitó San
Francisco y analizó la preocupación que existe sobre la triple frontera que une
las ciudades de San Francisco, Frontera y el barrio Acapulco (Josefina), estos
dos últimos en jurisdicción santafesina.
La
comparación con Rosario no debería ser tan literal, o sí. En rededor de esta
triple frontera se han originado crímenes a menor escala pero sumamente graves,
donde la sombra del narcotráfico está presente. Y muchas veces, pagan los
inocentes.
Milagros Vázquez recibió una bala perdida en
la zona del cuello mientras se encontraba junto a sus tres hijos. El proyectil
ingresó por la ventana de su vivienda en el sector de las calles 2 y 5 de barrio
Acapulco. Un vehículo pasó por el frente de la casa y efectuó varios disparos.
Algunos testigos dejan trascender que habría sido con una especie de metralleta
y que el destino era un domicilio lindante, aunque todo es materia de investigación.
La única certeza hoy es la pérdida de otra vida joven.
Horas
después, en la madrugada de este domingo, José
Ramírez (34) también fue baleado en Acapulco en la zona del abdomen. Si bien
los trasladaron al Hospital Iturraspe, no pudo resistir a las heridas y murió. Lo
atacaron en el sector de calles 5 y 12. Sobre este crimen no hay mayores
precisiones. Podría tratarse de un ajuste de cuentas, pero no hay
confirmaciones.
Ola de crímenes en la triple
frontera
En
barrio Acapulco ya hubo en lo que va del año tres asesinatos. El primero había
sido a mediados de enero y la víctima fue Jonathan
Delgado, a quien balearon en la zona del abdomen, la espalda y las piernas.
Su madre dice que le dispararon por error y que a ocho meses del hecho nunca
tuvo novedades sobre él o los homicidas.
Un
mes atrás de este hecho, en diciembre de 2023, Gastón Allende (27), alias "Copita", fue ultimado a
balazos en la esquina de 24 de septiembre e Iturraspe, en el barrio Estación
Frontera. Recibió 14 disparos en lo que habría sido un hecho de venganza. Este caso
tiene un detenido.
Los
ajustes de cuenta y las balaceras en cualquier momento del día pueden
originarse, sin medirse las consecuencias. Quedó demostrado que una bala
perdida puede arrebatarle la vida a cualquiera.
"Esta es tierra de nadie, nos sentimos totalmente solos", dijo una familiar de Vázquez.
Preocupación por la fuga
desde Rosario
La
ministra de Seguridad nacional, Patricia
Bullrich, celebró en agosto pasado un hecho inédito: que no se haya
registrado ni un solo homicidio en Rosario, según datos oficiales.
Destacó
que en lo que va de este año el descenso en la violencia extrema es de un 62%
con respecto a 2023, cuando se produjeron 150 asesinatos en Rosario, la mayoría
relacionados con las luchas territoriales entre las bandas narco. En el mismo
periodo, durante este año, los crímenes bajaron a 57, según el Ministerio de
Seguridad de la Nación.
Los
argumentos que se expusieron desde el Estado apuntan a que las medidas de
urgencia que se tomaron en materia de seguridad, tanto a nivel nacional como
provincial, contribuyeron directamente a bajar los altos niveles de violencia
en la ciudad, que llegó a tener una tasa de 21 homicidios cada 100.000
habitantes, cuatro veces más que la media nacional.
Pero,
el temor por estos lados es que las bandas empiecen a organizarse con mayor
fuerza en otros sectores de la provincia y el límite con San Francisco suele
ser un sitio ideal: hay poca intervención
policial y una sensación grande de orfandad por parte de sus vecinos.
En
su visita a San Francisco, Sánchez Torres afirmó que es clave reforzar los
límites con Santa Fe porque el narco se puede ir corriendo: “La capacidad
tecnológica y de recursos que poseen es más grande que la del Estado, por eso
es una lucha desigual", reconoció ante la consulta de Up. Tras ello contó que trabajan para instalar un puesto de
Gendarmería Nacional sobre ruta provincial 1, a la altura de Morteros.
Mauro Bertorino, director de la Agencia
Provincial de Seguridad Vial y quien fuera candidato a jefe comunal de Josefina
en las últimas elecciones, reconoció que el gobernador Maximiliano Pullaro se puso a disposición para que una vez que seesclarezcan los hechos, garantizar la paz y todo lo que necesiten los vecinos
de Acapulco y Veracruz.
Por
ahora, en la triple frontera los vecinos sufren por el desamparo al que fueron
sometidos históricamente por los gobiernos provinciales santafesinos, sobre
todo en materia de seguridad.
No
somos Rosario, es cierto y por muchos motivos. Pero las disputas por el territorio
y los ajustes de cuentas son tan crudos que los hacen muy similares a los de la
“Cuna de la Bandera Argentina”. Y llaman la atención a más de 200 kilómetros.