Las autoridades de la Facultad Regional
explicaron que se está desarrollando esta semana en UTN San Francisco el
proceso de acreditación de las carreras de Ingenierías Química, Electrónica y
Electromecánica que lleva adelante la Comisión Nacional de Evaluación y
Acreditación Universitaria (CONEAU).
También destacaron que este procedimiento, que
implica el trabajo de unas 150 personas de la comunidad educativa, se concreta
a pesar de la adversidad del contexto, marcado por un paro de gremios docentes
y nodocentes de UTN del miércoles, y la quinta Marcha Federal Universitaria de
este jueves.
En ese sentido, pusieron en relieve el valioso
aporte que realizan los trabajadores y estudiantes para poder sostener las
actividades previstas y a la vez proyectar el crecimiento de la institución.
“Esta semana la universidad está atravesando un
proceso de auditoría, evaluación y acreditación de carreras, que en este caso
comprende la gestión institucional y tres especialidades”, dijo el decano Alberto Toloza.
Al referirse al proceso de acreditación, Toloza
expresó su agradecimiento “a la comunidad universitaria ya que, a pesar de la
situación que estamos atravesando, no solamente el atraso salarial, sino
también desde el punto de vista administrativo, seguimos generando actividades
y avanzando en la calidad de los laboratorios, en la compra de equipamiento, en
la actualización de biblioteca, y haciendo frente al pago de energía eléctrica,
por ejemplo. Acompañamos también el reclamo de docentes y nodocentes por el
atraso salarial que, en todo cálculo, nunca es menor al 30%, y en algunos
casos, tomando ciertas variables, supera el 50%”.
Asegurar la calidad de las carreras
Por su parte el Secretario Académico, Daniel
Altina, explicó que la acreditación de carreras “es un mecanismo que tiene el
Estado para asegurar la calidad de las carreras de grado, lo que redunda en los
recursos humanos que formamos, nuestras graduadas y graduados, para que tengan
las competencias necesarias para desarrollar los títulos profesionales que
obtienen al finalizar cada carrera”.
“CONEAU, que es el organismo que lleva adelante
estos procesos de acreditación, también se vio afectado por el recorte presupuestario,
con lo cual todas las entrevistas se están realizando de manera virtual. El
martes fue Ingeniería Química más el Departamento de Materias Básicas; el
miércoles, Electrónica; y el jueves, Electromecánica”, añadió Altina.
“No podemos dejar de realizar estos procesos
porque tienen que ver con la acreditación de nuestras carreras. La no
acreditación puede implicar la suspensión de inscripciones e incluso el cierre
de una carrera. Es un proceso que se viene llevando adelante hace más de 20
años. Todas nuestras carreras siempre han acreditado por tres o seis años. El
año pasado fue Ingeniería en Sistemas, este año estas tres carreras
mencionadas, y el año que viene, Ingeniería Industrial”, señaló el Secretario
Académico.
Proceso de mejora continua
Javier
Saldarini, vicedecano, agregó: “Es un proceso de mejora
continua, de calidad, hace más de 20 años que la institución se presenta a la
acreditación de cada una de las carreras de grado, y se mira la gestión
institucional y también a las carreras desde la función docente, desde la
investigación y desde la extensión, que son las tres actividades sustantivas
que tiene la universidad. Es un sistema exhaustivo, con una mirada transversal
desde la gestión, y no es solamente la parte académica, que si bien es una de
las más importantes, también entran la investigación y la extensión dentro de
este proceso de evaluación”.
“Estamos en una coyuntura muy especial, pero
entendemos que es parte de que nuestro sistema siga teniendo la calidad que
tiene.”, dijo, y añadió: “Toda la comunidad universitaria se puso a disposición
porque este miércoles 14 es una jornada plena de paro, y tanto docentes como
nodocentes colaboraron para poder atravesar este proceso”.
Recortes en gastos de funcionamiento
Por su parte, la secretaria administrativa, Claudia Verino, se refirió a los gastos
de funcionamiento de la Facultad y explicó: “Desde Nación recibimos un aporte
para gastos de funcionamiento. Tenemos un recorte de alrededor del 30% o más,
según las variables”.
“Lo que recibimos por mes es alrededor de 11
millones de pesos. En septiembre, solamente la factura de luz fue de más de 9
millones de pesos. Para mantener el funcionamiento de esta Facultad Regional y
hacer frente a todos los demás gastos, utilizamos ‘producidos propios’ que se
generan a través de convenios con empresas, la vinculación con el Parque
Industrial y otras empresas de la región. En la mayor parte del tiempo, el 60%
de los producidos propios se destina a hacer frente a estos gastos”, aseguró la
Secretaria.
A esto, Toloza agregó: “La calidad
institucional tiene que estar dada por el crecimiento y mantenimiento de la
infraestructura, y por la formación continua, que tiene que ver con este
proceso de acreditación de los docentes. Más allá del aporte de los
profesionales y los docentes, ellos también tienen un proceso de capacitación continua,
y eso implica costos. Institucionalmente, uno cualifica a la universidad en
tanto no solamente mantiene lo que tiene, sino que crece. Y ese crecimiento hoy
está muy obstruido por el no acompañamiento presupuestario”.
“Cuando tomamos valores de energía eléctrica:
en todo el año 2023 pagamos alrededor de 4 millones de pesos; lo mismo que
pagamos en una sola factura de 2024 o 2025. Y ahora, en este mes, pasamos a
casi 10 millones. Los costos van creciendo y no hay acompañamiento para que la
universidad pueda, primariamente, mantenerse y, por supuesto, crecer”, remarcó
el Decano.











