En el corazón del Centro de Rehabilitación Sociolaboral, dependiente de la Secretaría
de Salud Mental, de la cartera sanitaria de Córdoba, el sonido del hierro no
solo anuncia la creación de objetos de herrería: también habla de segundas
oportunidades.
En cada chispa y en cada corte de metal aparece
algo más profundo: el trabajo como motor de dignidad, de independencia y de
conquistas personales. Porque aprender un oficio no es solo adquirir una
técnica, es también abrir la puerta a la autonomía, al orgullo de poder hacer y
al logro de metas que parecían lejanas.
Allí trabaja Santiago Brandán, un herrero con más de 25 años de experiencia que
hoy dedica su vida a capacitar a usuarios del sistema de salud mental,
guiándolos en un oficio que se transforma en herramienta de vida.
Para él, la herrería no es únicamente un medio
de sustento: es un camino de crecimiento personal y social. “Para mí la
herrería es una pasión”, dice, y enseguida explica cómo esa pasión cobra aún
más sentido cuando ve a sus alumnos ganar confianza y demostrar que son capaces
de crear, producir y proyectarse hacia un futuro distinto.
En el taller, los días comienzan temprano y con objetivos claros. Hay quienes cortan materiales, otros los sueldan o los pintan. Santiago explica que hay dos formas de trabajar: producir objetos pensados para fechas especiales -como el Día del Padre o el Día de la Madre- y abrir espacios donde cada alumno puede desplegar su creatividad.
“Todo lo que hacemos tiene un destino: la venta. Pero también está el momento donde ellos fabrican lo que tienen en la cabeza”.
Capacitar para integrar
Actualmente, el taller recibe ocho usuarios del
sistema de salud mental. Esta capacitación fortalece la integración social, uno
de los objetivos centrales del dispositivo. El propósito no es solo aprender a
manejar herramientas, sino también favorecer la reinserción laboral y social de
los usuarios.
Muchos egresados inician sus propios
emprendimientos en herrería, carpintería o costura, algunos incluso asociándose
entre sí. El proceso no termina al salir del taller: psicólogos, trabajadores
sociales y profesionales afines continúan acompañando a cada persona para
sostener su proyecto.
“La mayor satisfacción es ver cómo los chicos
van progresando, cómo cuidan su vida y su familia a partir de lo que aprenden
acá. Son personas muy nobles, y trabajar con ellos es un desafío enorme y lleno
de gratificación”, comentó Santiago.
Para él, la herrería no solo es un oficio: es
una forma de abrir caminos. Les permite a los usuarios vincularse con su
entorno, con su familia y con la sociedad, obteniendo logros cotidianos que
transforman su vida.
“Tengo alumnos que nunca habían agarrado una herramienta y, de repente, arreglan la reja de su casa o la ventana de su cuarto. Son pequeñas conquistas que les mejoran la vida a ellos y a sus familias. Eso es maravilloso”, contó.
Venta
El Centro de Rehabilitación Socio Laboral
comercializa los productos elaborados en sus talleres de herrería, carpintería
y costura.
El espacio permanece abierto, en el horario de
9 a 13, en la sede ubicada en Américo Vespucio 720, Córdoba. Cabe destacar que
el local comercial funciona durante todo el año.
Su rol en Córdoba Me Capacita
Además de su trabajo como monitor en el taller,
Santiago también es capacitador en el programa Córdoba Me Capacita, donde dicta
cursos de 150 horas orientados a brindar herramientas prácticas en oficios como
soldadura y herrería.
Allí participan personas de distintos barrios y edades, que encuentran en estas formaciones una oportunidad de crecimiento personal, laboral y social.











