“Alguna vez te preguntaste qué estás
sosteniendo cuando elegís dónde comprar”, inicia el video de Cristina Coggiola,
reconocida comerciante de San Francisco, que decidió interpelar a la ciudadanía
en general ante las nuevas formas de consumir y el marcado descenso de compras
en los locales.
“Cuando elegís una prenda, no estás comprando
solamente ropa. Estás eligiendo una industria, una fábrica, personas que
diseñaron, confeccionaron y trabajaron para que una prenda llegue hasta vos”,
continúa la .
En esta línea, aclara: “No te pido que compres
por lástima. Y cuando comprás en un comercio de tu ciudad también estás
sosteniendo una fuente de trabajo, porque detrás de esas persianas, hay
alquiler, impuestos, servicios, sueldos, aportes, proveedores y muchas personas
que dependen de que este negocio siga abierto”.
-¿Por qué decidiste dar el mensaje para que la
gente compre local?
Porque detrás de cada comercio local hay una
familia, empleados, proveedores y muchas historias de trabajo. Comprar local no
es solamente comprar una prenda o un producto: es ayudar a que ese dinero siga
circulando en nuestra ciudad y sostener fuentes de trabajo. Yo siempre digo que
no quiero que nos compren por lástima. Quiero que nos elijan porque ofrecemos
calidad, atención, asesoramiento y porque detrás de cada comercio hay personas
que todos los días levantan la persiana y apuestan por nuestra ciudad.
-¿Cuál es la situación de los comerciantes
locales?
Es un momento difícil. Hay mucha preocupación
porque los costos siguen siendo altos: alquileres, impuestos, servicios, salarios,
cargas sociales, proveedores… y al mismo tiempo el consumidor tiene menos
capacidad de compra. El comerciante queda muchas veces en el medio: tiene que
mantener un negocio abierto, sostener empleados y afrontar todos esos costos,
pero no siempre puede trasladarlos al precio porque sabe que el cliente también
está haciendo un esfuerzo enorme.
-¿Cuáles son los desafíos que hoy tienen los
comercios de la ciudad?
El principal desafío es seguir siendo competitivos
y poder sostenerse. Tenemos que adaptarnos, estar en redes sociales, vender
online, generar promociones, mejorar la atención y ofrecer experiencias
diferentes. Pero también necesitamos que se entienda que el comercio físico
tiene costos que una venta informal o una venta desde afuera muchas veces no
tiene.
Por eso creo que necesitamos trabajar todos
juntos: comerciantes, instituciones y autoridades, buscando condiciones que
permitan que nuestros negocios puedan seguir abiertos.
-¿Hay preocupación?¿Saben de más comercios que
cerrarían?
Sí, hay preocupación. Todos los que estamos en
el comercio vemos lo que está pasando. Hay negocios que cerraron y es triste
verlos vacíos y otros que están evaluando cómo continuar, es de suma urgencia
buscar acuerdos con alquileres y el resto ....
-¿Cerraron muchos comercios?
Y eso es lo que más preocupa: cuando un
comercio cierra, no desaparece solamente un local; se pierde una fuente de
trabajo, un proyecto familiar y parte de la vida de nuestra ciudad, es una
rueda. Por eso creo que tenemos que reaccionar antes de que sea demasiado tarde
y preguntarnos qué podemos hacer para sostener al comercio local.
-Muchos hablan de adaptarse y vender online.
¿Alcanza eso? ¿Se necesita algo más?
Vender online ayuda muchísimo y tenemos que
aprender a hacerlo. Pero no alcanza solamente con pasar del mostrador a
Instagram o WhatsApp.
Hay que adaptarse, sí, pero también necesitamos
condiciones para poder trabajar. El comercio local necesita vender, pero
necesita que esa venta sea rentable y que le permita pagar sus costos y
mantener puestos de trabajo.
Además, hay algo que el comercio físico tiene y
que para mí sigue siendo fundamental: el contacto humano. Poder entrar a un
negocio, que te asesoren, probarte una prenda, sentirte escuchada y encontrar
algo que realmente te represente, las personas mayores son las mas asiduas,
porque en online no es su fuerte.
-¿Bajaron las ventas? ¿Cuál creen que es el
motivo?
Sí, en muchos comercios se siente una caída en
las ventas. Y creo que hay varios motivos. Principalmente, el bolsillo de la
gente está más cuidado. Cuando una familia tiene que priorizar alimentos,
servicios, educación o salud, naturalmente posterga otras compras. También
existe mucha oferta y competencia, especialmente a través de internet y de
productos que llegan de otros lugares. Por eso creo que hoy no alcanza con
decir “la gente no compra”. Tenemos que preguntarnos qué podemos hacer nosotros
para que vuelva a elegirnos, pero también qué podemos hacer como comunidad para
que comprar en nuestra ciudad siga teniendo sentido. No les pedimos que compren
por lástima. Les pedimos que, cuando tengan que comprar, también piensen en el
comercio de su ciudad. Porque detrás de cada persiana levantada hay una
familia, trabajadores y un sueño que merece seguir de pie.