Con una inversión cercana a los $1.700
millones, el gobierno de la Provincia de Córdoba en conjunto con la Municipalidad
de San Francisco llevarán adelante la
renovación integral del sistema de bombeo de agua potable, en una obra
considerada histórica por su impacto sobre una infraestructura que funciona
desde hace más de siete décadas.
El proyecto, que tendrá un plazo de ejecución
de 240 días, no se limitará a reemplazar equipamiento: incorporará tecnología
de última generación para transformar la manera en que se controla y gestiona
uno de los servicios esenciales de la ciudad.
El intendente Damián Bernarte señaló que la obra garantiza y mejora el acceso al
agua potable para todos los vecinos: “Durante muchos años esta planta cumplió
un rol central en el abastecimiento de la ciudad y hoy tenemos la decisión y la
responsabilidad de dar un paso más, modernizando toda su infraestructura”.
No solo se incorporarán nuevas bombas, cañerías
o tecnología, sino que se construirá una infraestructura más moderna y eficiente
para acompañar el crecimiento urbano de la ciudad.
Cómo funciona actualmente la estación
La Planta Distribuidora recibe el agua
proveniente de dos grandes acueductos de la ciudad de Villa María. Una vez que
llega a la planta, el agua se almacena en dos grandes depósitos, con capacidad
para 20.000 metros cúbicos cada uno.
Desde allí, el agua es tomada por una estación
de bombeo ubicada bajo tierra, que se encarga de impulsarla hacia la red de
distribución de la ciudad. De esta manera, el agua almacenada en los depósitos
es enviada a las cañerías que abastecen a los distintos sectores urbanos.
Qué se va a incorporar
La obra contempla una serie de mejoras para
modernizar la planta, hacer más eficiente el bombeo y mejorar el control sobre
el agua que se distribuye.
Entre las principales incorporaciones se
encuentra un nuevo sistema de monitoreo y control (SCADA), que permitirá
supervisar y operar a distancia el funcionamiento de las bombas y el nivel de
almacenamiento de agua. También se construirá un nuevo espacio para el
personal, con sala de tableros, guardia y áreas de operación.
Además, se instalarán cuatro nuevas
electrobombas, que permitirán mejorar el sistema de impulsión del agua, junto
con nuevas cañerías y conductos que conectarán el sistema de bombeo con la red.
Otro de los puntos importantes será la
construcción de una sala de cloración, equipada con un tanque para almacenar
hipoclorito de sodio y dosificadores que permitirán incorporar el cloro al agua
de manera controlada.
Finalmente, se sumará un nuevo caudalímetro,
que permitirá medir con mayor precisión la cantidad de agua que sale de la
planta hacia la red.
El agua como parte de una ciudad inteligente
“La modernización del bombeo de agua potable es
un ejemplo concreto de esa transformación: una obra que permanece en gran parte
bajo tierra, pero que incorpora herramientas propias de las ciudades del futuro”,
destacó Bernarte.









