El reconocido empresario de San Francisco, Roberto Macchieraldo fue contundente
respecto al momento actual que vive el país en materia económica y cómo se ven
afectadas las Pymes. Cuestionó la liberación de las importaciones y aseguró que
imposible competir con los países de afuera debido a la alta carga impositiva
que sufren.
“Tenemos el costo argentino que es carísimo, un
dólar bajo y la liberación de las importaciones; estamos en el peor de los
estados”, advirtió el titular de Macoser S.A. este jueves en la Tecnoteca, en
el marco de un conversatorio denominado “Experiencias que transforman Pymes”,
organizado en conjunto entre la Fundación Mediterránea, la Municipalidad y el
Parque Industrial.
El empresario participó de un conversatorio
junto a otros pares: Federico Bianchi
(Bianchi Cueros) y Gabriela Gaviglio
(Akron), donde hablaron sobre la coyuntura económica actual. Previamente había
disertado el subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa del Gobierno de
Córdoba, Segundo Sosa Barreneche, y el economista de la Ieral Pyme, Marcos
Cohen Arazi. La jornada, cabe destacar, fue encabezada por el intendente y el gerente del Parque Industrial, Leonardo Beccaría.
Volver a los noventa
Macchieraldo dirige una empresa de más de 200
empleados, la cual se encuentra ubicada en el Parque Industrial y cuyo producto
más importante es la cocina Florencia. También se destacó varias décadas en la
producción de las máquinas para coser Singer, la cual dejaron de fabricarse en
el 2018.
El empresario dio su visión del momento actual
y lo comparó con los años finales de la década del noventa cando gobernaba el
menemismo.
“Hoy volvemos a estar en la misma situación que
hace 25 años, tenemos que competir con el exterior, pero con un costo terrible
que es el argentino y es imposible”, dijo.
Luego, sostuvo que les conviene importar y en
eso están, comprando afuera muchos insumos que hace un tiempo breve adquirían
del mercado local: “El proveedor que teníamos va a desaparecer como pasará con
otros. Si no se cambia lo impositivo que es muy alto y no permite competir, la
conclusión es que la industria argentina va a seguir desapareciendo y
rápidamente”.
El industrial aclaró que a finales de los
noventa era “imposible” competir y que le aconsejaban comercializar algún
producto con mayor volumen para hacerle frente a las importaciones con el dólar
1 a 1. Hoy, siente que ocurre lo mismo.