Nicolás Albera
Pedro Ignacio Machado es el nuevo fiscal de Frontera y ya
se encuentra en funciones. Juró a inicios de septiembre y pocos días le
bastaron para tratar de desentramar un nuevo homicidio en esta zona, el del
sanfrancisqueño Javier Ortiz. Un
recibimiento que, a esta altura, parece no sorprender a nadie.
El funcionario
judicial es nacido en la ciudad de Santa Fe, tiene de 42 años y cursó la
carrera de Abogacía en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Sobre sus
espaldas tiene varios posgrados, uno de ellos en España, y está a punto de
finalizar una maestría en Argumentación Jurídica. Los primeros pasos los hizo
como pasante en organismos públicos, tuvo un breve recorrido por los tribunales
santafesinos y luego se recibió. Tras ello, le salió una oportunidad en
Rafaela, donde recaló en el Juzgado de Faltas; luego pasó al Juzgado de Instrucción
de primera nominación y desde noviembre de 2016 es parte de la Fiscalía
Regional n°5. Allí hizo carrera desempeñándose prácticamente en todas las
dependencias.
Machado sabe
que no llega a cualquier lugar, sino a un sitio geográfico que se denomina “triple
frontera”, una zona caliente donde el narcotráfico está presente y las disputas
de poder entre las distintas bandas son moneda corriente. También es consciente
de que su arribo era esperado por los vecinos de Frontera y Josefina, descreídos
de la Justicia.
“Es un
territorio con complicaciones, con aspectos que se deben tener en
consideración. Me tiene satisfecho haber llegado hasta aquí, es el desafío más
importante hasta el momento en mi carrera”, resume en una rueda de prensa
llevada adelante este miércoles por la tarde en el edificio judicial en
Frontera.

Previo a
su elección se había desempeñado en el cargo Nicolás Stegmayer, quien en octubre de 2019 se había convertido en
el primer fiscal de Frontera. Sin embargo, sobre finales de 2022 dejó el cargo
para convertirse en juez penal.
La decisión
de ser fiscal en Frontera
Machado explicó
que la decisión de ser fiscal “era natural de acuerdo a las decisiones” que
venía tomando en relación a su profesión: “Cuando tuve que hacer el paso para
ingresar a uno de los organismos que están dentro del sistema procesal nuevo,
que es la defensa, decidí ingresar a la fiscalía. Luego de muchos años de
trabajo y de mucho aprendizaje en las distintas áreas decidí que debía dar el
paso porque me siento capacitado. Rendí dos concursos para ser fiscal, tuve
buenos resultados y esta vez se dio el nombramiento. Estoy satisfecho y tengo
muchas expectativas”, expresó.
- ¿Es ventajoso tener una ciudad como San
Francisco al lado al momento de trabajar o que sean jurisdicciones bien
distintas lo vuelve complejo?
- Hay complejidades
que no se pueden negar. Que estemos tan próximos y que tengamos dos códigos
procesales, autoridades y prácticas diferentes lo hace complejo. Por eso es
necesaria la coordinación para no perjudicar algunas investigaciones. De mi
parte haré lo posible para que todo sea lo menos burocrático posible, apelando
a las necesidades que ambas dependencias tengan. No es sencillo, pero estando
coordinados, sin mucha formalidad, ni burocratización sin sentido, se puede
lograr un buen trabajo y resultados concretos en las investigaciones que es lo
que interesa a la gente.
- ¿Su estadía será constante en la ciudad? ¿Y qué
se le dice a la gente que ante los sucesivos hechos que se han dado se volvió
algo descreída de la Justicia?
- Ese sentimiento
que pertenece a los habitantes de la ciudad y alrededores, entiendo que se
intensificó por la necesidad de que este cargo sea ocupado. De que exista un
fiscal cercano para acceder a la justicia. La idea es revertir ese sentimiento.
Las distancias juegan en contra porque las personas por el solo hecho de sufrir
un delito quedan en una situación de vulnerabilidad, ya sea económica, física y
emocional, sumado a que tenemos una población que es afectada por otras
cuestiones. Entonces entiendo que la presencia del fiscal en la sede de manera permanente
tiene un impacto positivo y es un elemento relevante. Yo estaré todos los días
en la dependencia judicial.
- ¿Con qué recursos se encontró?
- Con la
disponibilidad de una persona que es abogada y hace muchos años trabaja en el
ámbito de la fiscalía. Es el personal con el que cuento, de mayor apoyo, todos
los días. Luego está el personal policial y las distintas dependencias.
- ¿Cuáles son las principales problemáticas que
encontró en esta zona?
- A
nivel de estadística, los delitos contra la propiedad, los robos y hurtos.
Además se nota la problemática del robo de motocicletas en la vía pública o del
interior de una vivienda, como de otros bienes. Después existen delitos que
tienen una alta lesividad que son cometidos con armas de fuego u otro tipo de
armas. Y aquellos cometidos contra la vida de las personas que para esta
fiscalía son prioritarios. También hay una problemática en la zona que son los delitos
rurales.
- ¿Le genera presión trabajar en un sector del
departamento Castellanos que tiene una estadística negra en relación a los
homicidios, cuya tasa creció en gran manera en el último tiempo?
- Me
genera el sentido de estar alerta para tomar las decisiones que sean correctas
cuando llegue el momento. Tengo el apoyo y acompañamiento de la fiscalía
regional, no soy el único fiscal, tengo contacto permanente con el fiscal regional
que está pendiente de las investigaciones. Tengo la tranquilidad de que no
estoy solo trabajando y que existen los medios para hacer frente a las
situaciones que se vayan dando.