Nicolás Albera
El 2025 es un año electivo donde se juegan muchas cosas.
Y eso lo saben los dirigentes políticos, entre ellos el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y la ministra de
Seguridad nacional, Patricia Bullrich,
quienes vienen de protagonizar el último fin de semana gestos que hacen
afianzar mucho más su relación.
Llaryora viene de ser muy crítico hace una semana atrás
con el gobierno de Javier Milei, en laapertura de sesiones legislativas en la localidad de Deán Funes. En esa ocasión
decidió plantarse con su discurso como un claro opositor, pero en forma
paralela elogió a Bullrich, le pidió a su público un “fuerte aplauso” para su
gestión y la rescató del pelotón libertario, cuyas políticas cuestionó.
Casi en simultáneo, la ministra de Seguridad le devolvió
el gesto con un impresionante operativo policial en San Francisco, pago chico
del gobernador, y sus alrededores, luego de meses donde la guerra narco no dio
tregua en el límite interprovincial, siendo las más afectadas las localidades
de Frontera y Josefina, esta última en su barrio Acapulco.
El operativo se llevó a cabo el pasado viernes y se
enmarcó en el Plan 90/10, creado por el Ministerio de Seguridad de la Nación.
Dejó 14 detenidos, el secuestro de vehículos y también de drogas. Sin embargo,
no quedó ahí. Con el correr de esta semana, los “federales” siguieron reforzando
la seguridad en el límite. Hasta sobrevoló el cielo piamontés un helicóptero,
lo que le dio a la escena de móviles y efectivos todavía más espectacularidad.
Una buena sintonía que viene desde 2024
Llaryora fue durante todo el 2024 muy elogioso de la
gestión en Seguridad de Bullrich. Y en cada acto público, cuando se refiere a
la tropa libertaria, no duda en reconocer su trabajo: “Desde que está la
ministra Bullrich, Córdoba puede trabajar en conjunto con Nación para darle la
batalla al narcotráfico”, señaló en noviembre pasado, durante la inauguración
de la base de Prefectura Naval de Embalse.
Ahora, en la apertura del período de sesiones ordinarias
de la Legislatura en la localidad de Deán Funes, pese a que decidió plantarse
con su discurso como un claro opositor al gobierno de Milei, aprovechó para volver
a reconocerla.
La inseguridad y el narcotráfico son dos de los temas que
más preocupan a la ciudadanía y a Bullrich se la observa compenetrada en su
lucha. Llaryora, en tanto, se muestra como un gobernante que revaloriza todo el
tiempo a la fuerza policial: lo hace profundizando la inversión para su
equipamiento, vehículos y armamento. También impulsando Guardias Locales en los
municipios del interior.
Cada uno por su lado, Llaryora y Bullrich juegan sus
cartas en este inicio de año, tratando de afianzar una relación que va por buen
camino. Hasta el momento, apoyados por un electorado que todavía comparten.