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Oreste Gaido deja Delitos Complejos: el perfil de un secretario muy cercano a fiscal

Oreste Gaido deja la fiscalía de Delitos Complejos luego de unos 20 años.
Judiciales 2025-05-18 20:28:44

Con los nuevos nombramientos en la Justicia de San Francisco deja la fiscalía que compartió más de dos décadas junto a Bernardo Alberione. Ocupará otro lugar.

Nicolás Albera 

Se puede decir que Oreste Gaido (59) fue un fiscal sin rango. Por dos décadas actuó como mano derecha de Bernardo Alberione y hasta hace unos días acompañó a Silvana Quaglia, quien quedó finalmente al frente de la atareada fiscalía de Delitos Complejos de San Francisco.

Su ida de esta área cierra una historia. Alberione (ya jubilado) y Gaido funcionaron como uno y tuvieron participación decisiva en la resolución de innumerables casos, muchos de ellos que llegaron a conmocionar a la ciudad y el país: Natalia Vercesi y Alejandro Bertotti; “Marita” Lanzetti y Mauro Bongiovanni; Daniel Casermeiro, entre otros nombres y apellidos, los tuvieron en vela más de una madrugada. A estos femicidios y homicidios hay que sumarles los abusos sexuales, recurrentes en nuestra región.

Hoy el lugar de Gaido sigue estando dentro del edificio de Tribunales, aunque ya no en Delitos Complejos ante los últimos nombramientos, sino al lado del flamante fiscal del tercer turno, Emilio Drazile. Así deja atrás una de las fiscalías más calientes.

De profesión, abogado

Gaido no viene de una familia de abogados que haya funcionado como carnada para encontrar una profesión al terminar el colegio secundario. Pese a ello decidió estudiar Derecho porque –reconoce- le gustaban las Ciencias Sociales. Mientras cursaba el tercer año de la carrera ingresó al Poder Judicial de la ciudad de Córdoba, en el fuero laboral, y luego de unos años –ya recibido- pidió el traslado a San Francisco.

En 1995 le ofrecieron un cargo de funcionario para una fiscalía y aunque primero se negó, terminó luego aceptando: “Había dos fiscalías en ese momento, una de ellas la del doctor (Víctor) Pezzano, de quien aprendí muchísimo. Estuve un par de años ahí y pasé a lo que era el Juzgado de Instrucción que realizaba la investigación de los hechos delictivos en esa época, hasta que llegó la supresión de este juzgado. Luego se crearon las fiscalías de tercer y cuarto turno”, recordó Gaido en diálogo con Up. En 1999, comenzó a trabajar con Alberione, con quien forjó una gran relación.

- ¿Cómo fue la experiencia de intervenir en casos fuertes como homicidios, femicidios y abusos sexuales? ¿Uno llega realmente preparado a una fiscalía de este tipo o se va haciendo en el andar?

- En mi caso siempre tuve buenos equipos de gente, no se puede trabajar solo, se trabaja mucho en contacto con la policía y otros auxiliares. A esta altura creía haberlo visto todo, pero no es así. Cuando acontece el hecho, nuestra tarea es reconstruir históricamente y tratar de encontrar la verdad real. Allí comienza un trabajo que requiere de mucha paciencia y donde hay una adrenalina importante. En ese trajín existe un tránsito duro que atravesar. Uno debe tener en cuenta los derechos de las personas, se trabaja con un código que marca pautas procesales que no se pueden obviar. La persona acusada tiene sus derechos y hay que respetarlos. No es grato para nosotros intervenir porque implica que en el medio algo falló; nosotros trabajamos con hechos consumados y la prevención es una tarea policial que a mi entender se hace bien en San Francisco y nuestra zona.

- ¿De acuerdo a su experiencia existe algún delito que describa a San Francisco?

- En San Francisco es muy difícil o era difícil encontrar hechos contra la propiedad con armas o ingreso de delincuentes con gente en el interior. Hasta hace poco era bastante raro que sucedan de ese modo, ya que el modus operandi más usado era el ingreso a casas donde en ese momento no estaban sus dueños. Sí estamos en una zona con muchos abusos sexuales; últimamente gracias a la ayudad de la Ley de Educación Sexual Integral, del trabajo médico y docente, hay más denuncias. Pero son hechos difíciles de investigar, por lo general se denuncian tiempo después de haber sucedido. En la investigación se debe volver hacia atrás, trabajar con menores, entonces reconstruir es complejo y se necesita ayuda de equipos interdisciplinarios para buscar indicadores. Se tratan de hechos que se dan en la intimidad y no hay testigos presenciales en la mayoría de estas causas.

- ¿Cuáles fueron los casos que más lo marcaron? 

- Recuerdo muchos, inclusive algunos que no fueron muy mediáticos como lo serían hoy. Una vez hallamos una persona tirada en un camino rural, una noche de mucho frío. Pensamos que había sido atropellada por un vehículo y que la abandonaron, pero con la autopsia cuando vimos el cráneo encontramos un proyectil y terminó siendo una causa de homicidio calificado por precio y promesa remuneratoria. Fue una investigación muy difícil en el año 2003, fue de unas de las primeras que me marcaron. Cuando no sabés qué pasó te invade la ansiedad y comenzás a buscar por todos lados elementos para esclarecerlo.

- ¿Y de los más actuales en el tiempo? 

- El crimen de Natalia Vercesi en 2009, que fue muy mediático. Recuerdo que llegábamos muy temprano con el fiscal y había prensa de todo el país, nos reuníamos entre los dos de madrugada, vivíamos cerca y nos juntábamos para entrevistar a muchos testigos, trabajábamos sábado, domingo, sin horarios. Había pasado un tiempo después del caso (Nora) Dalmasso en Río Cuarto, entonces había una celeridad por esclarecerlo. Fue una causa brava. Después estuvo el caso de Marita Lanzetti, el del médico Casermeiro que nos marcó mucho por la fecha (en diciembre de 2019, cerca de las fiestas). En este caso había una desaparición, lo que genera un grado de ansiedad importante. A los pocos días encontramos el auto, pensábamos en que estaba la víctima allí y no lo estaba, entonces teníamos el auto pero no a la persona, ni al cuerpo que es muy importante porque una autopsia siempre habla, es clave para la acusación. Entonces fue una investigación compleja pero pudimos llegar a una acusación y luego a una condena.

- Cuando surgen casos de este tipo suele ser grande la presión de la comunidad para que se resuelvan pronto. ¿Eso lo sienten? 

- Puede ser, por conocimiento de las familias. Suelen haber cuestionamientos, casos puntuales como el de Natalia Vercesi donde hubo participación de muchos abogados en la defensa de Alejandro Bertotti… Pero hicimos un buen trabajo, hubo condena y creemos no haber cometido errores que permitan que el acusado haya sacado alguna ventaja. Y, bueno, los tiempos de la Justicia no son los de la gente. En nuestro caso hay que cuidar los tiempos procesales. La Policía también trabaja a una velocidad que hay que seguirlos, nosotros los comisionamos a que vayan a distintos lugares y nuestro procedimiento es escrito. Siempre digo que el expediente es cuento y no podemos acusar a una persona sin decirle por qué se lo acusa, hay que darle las razones, escribir, sumar indicios para llegar a una conclusión.

- No es que la Justicia sea lenta sino que los procedimiento son largos. 

- Evidentemente los tiempos pueden ir más rápidos o no, la prueba la podés tener al alcance de la mano pero muchas veces cuesta encontrarlas. Afortunadamente ayudan mucho las cámaras de seguridad, el centro de monitoreo. Pero lleva todo su tiempo. Hay accidentes donde vienen las cámaras en crudo y son de una o dos horas, entonces hay mucho de observación. A favor tenemos a la Policía Científica que da una mano grande.

Cómo afectan las investigaciones a quienes investigan

- ¿Afectan los casos investigados cuando se vuelve a casa?  

- Uno es una persona normal, con familia, hijos, pero de nuestro lado no podemos perder la objetividad. Evidentemente generan un estrés adicional, replanteos, pero es nuestra función y tenemos que prestar un servicio. Yo al imputado le digo que no somos un enemigo sino que estamos porque debe actuar la Justicia y si cometieron un error deben someterse a un proceso con los avatares que eso genera. Hay cuestiones que otros no la ven pero que las pasamos, y obvio que viene atado a lo que uno eligió. Más allá de los conocimientos jurídicos y técnicos hay que estar preparados para cuando suena el teléfono a la hora que sea, el momento que sea y en el lugar que sea porque sabés que va a haber un problema y hay que movilizarse para dar una respuesta. Eso genera un estado de estrés. Lo que tuvimos siempre es predisposición y pasión por lo que hacemos, yo aún la tengo. Claro que trae consecuencias colaterales, no hay dudas.

- ¿Cómo cuáles?

- Tenemos familia, pareja, hijos, en algún aspecto de la vida privada el haber presenciado tantas cosas te sugestiona. Cuando la Policía te comunica el hecho te dice que pasó tal cosa, hay una persona fallecida pero uno no sabe la identidad. Entonces no sabés con qué te vas a encontrar al llegar: un amigo, un familiar, un conocido, estamos en una ciudad donde decimos que nos conocemos todos.

- Siempre estuviste al lado del fiscal: ¿te hubiese gustado serlo? 

- Soy una persona que en mi concepto me gusta estar en un lugar donde me siento útil y pueda prestar el servicio de justicia. Creo que con Bernardo (Alberione) prácticamente éramos uno, no había esa diferencia, claro que era el fiscal y por eso la mayor responsabilidad recaía sobre él. Pero trabajamos siempre juntos y de manera criteriosa, nunca hemos tenido disensos importantes. Nosotros tenemos en nuestras manos la libertad de las personas, por lo cual a veces hay discusiones o intercambio de criterios al momento de firmar una detención. En eso sí tratamos de ser lo más criteriosos posibles y si lo hacíamos eran con pruebas contundentes, respetando el principio de inocencia y los derechos.

- Se puede decir que fuiste un fiscal sin rango de fiscal.

- Sí, en eso hay en parte mía un acto de cobardía, de no haberme nunca presentado a un concurso. En principio era porque no estaba muy de acuerdo con la forma de la toma de examen, pero nunca me desveló. Quiero quedarme en un lugar donde sea útil. Ahora llegó un nuevo fiscal (Emilio Drazile) con quien debo trabajar y ofrezco mi experiencia, la responsabilidad y la lealtad. No es un trabajo de uno, sino que hay todo un equipo que se forma, que responde y que son un sostén al momento de dilucidar un caso.

Justicia de San Francisco Oreste Gaido Fiscalía de Delitos Complejos


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