Nicolás Albera
Javier
Milei brindó una cadena nacional este lunes por la
noche al presentar el Presupuesto 2026, cuyo proyecto de ley que debatirá en el Congreso. No
fue una más, sino que el Presidente esta vez mostró otra cara.
Probablemente el resultado de las pasadas
elecciones en provincia de Buenos Aires, donde La Libertad Avanza (LLA) no tuvo
su mejor performance, y la proximidad de las legislativas nacionales del 26 de
octubre, sean el motivo de su cambio de conducta. Para muchos, abrupto.
En la pantalla se lo observó alejado de su
postura bélica habitual y hasta empático, algo que se le reclamaba. También se
mostró optimista con lo que viene pero reclamó más apoyo a los argentinos: “A
no aflojar”, les dijo.
Milei anunció aumentos en jubilaciones,
universidades, salud y discapacidad, temas que lo pusieron en jaque durante
gran parte de este año. El Presupuesto 2026 “asigna 4,8 billones de pesos a las
universidades”, además de “un aumento del gasto en jubilaciones de un 5% y en
salud un 17%, ambas partidas por encima de la inflación”, destacó.
También señaló que “habiendo realizado las
auditorías pertinentes, el monto recibido por cada pensionado por discapacidad
también aumentará en un 5% por encima de la inflación de 2026”. Hasta aquí,
todo positivo.
“Lo peor ya pasó”: ¿Ya pasó?
En su discurso, Milei resaltó de su gestión
haber corregido “el descalabro de décadas”, pero admitió que muchos ciudadanos
aún no lo perciben en su realidad material. También afirmó que “lo peor ya
pasó” (lo mismo dijo Mauricio Macri al perder una elección) y por eso expresó
su “agradecimiento una vez más por el enorme apoyo que han demostrado a lo
largo de este primer período”.
Este reconocimiento del “aguante” argentino y
de que muchos todavía la siguen pasando mal a casi dos años de gobierno de La
Libertad Avanza, también es una muestra de que el ciclo económico al momento no
fue de lo más virtuoso, como se lo quería hacer ver, sino que tiene sus grises.
De todos modos, Milei sigue apostando fuerte a
su caballito de batalla: el equilibrio fiscal, piedra angular de su plan de
gobierno: “Es un principio no negociable que le hemos planteado a la sociedad
desde el comienzo de nuestra gestión. Ningún país del mundo puede funcionar
correctamente sin un presupuesto equilibrado”, insistió.
Por otra parte, el Presidente llamó a
gobernadores y legisladores a “trabajar codo a codo” para lograr el “superávit”
que permita otorgar “financiamiento del Tesoro para aquellos actores del sector
privado que quieran invertir en el país”.
La esperanza, ese hilo que puede cortarse o no
El mensaje del mandatario dio a entender que el
Gobierno acusó recibo del reciente revés electoral en la provincia de Buenos
Aires, al presentar un proyecto de Presupuesto que apunta a defender el
superávit fiscal pero también atiende demandas de sectores de la sociedad que
vienen protestando contra la gestión libertaria.
No quedan dudas que fue un giro discursivo causado
por los vetos en contra de los jubilados, los discapacitados y la educación
universitaria, que propinaron un golpe que les entró y los puede volver a
perjudicar electoralmente como días atrás.
¿Es creíble o se puede creer en esta nueva
versión de Milei? ¿Cambió o es algo impostado? ¿El pedido a los gobernadores -a
quienes de paso va enfrentar en octubre- y a legisladores nacionales de
trabajar juntos llega a destiempo?
La sensación hoy es que el Gobierno nacional se
sostiene en la esperanza de la gente. Con ella se alimentó fuerte al menos
durante un año y medio, pero poco a poco se fue vaciando el plato. A ello hay que sumar las investigaciones por el pago de presuntas coimas que involucran al clan Menem y a Karina Milei.
Será por esto que el Presidente guardó la
motosierra. Habrá que ver ahora por cuánto tiempo.