Franco Cervera
“Mi luchadora ha sanado la médula”, destaca Rubén “Culi” Taborda, quien agradece a
todas las personas que acompañan en este proceso tan duro a su pareja, a su
compañera de vida Luciana Savid (45). “Somos afortunados de tener tantos amigos
y conocidos que no nos dejaron solos”, dice.
La vida de Luciana era normal. Trabajaba en un
comercio, cumplía su rol de madre de dos adolescentes y también de esposa del
músico. Pero en mayo de este año todo cambió de repente. Tras sentir cansancio
extremo, decidió hacer una consulta al médico. Ahí fue cuando le detectaron una
grave enfermedad, Leucemia Linfoblástica Aguda.
Durante varios meses afrontó tratamiento con
quimioterapia, con altibajos, pero sin bajar los brazos. Esta semana, “Culi”,
celebró en las redes: “Gente querida, les contamos que mi luchadora hermosa,
Luciana Savid, ha sanado su médula. Pasamos a otra etapa del tratamiento
fortalecidos y bendecidos por todas las formas de profesar la fe”, escribió.
La recuperación de Luciana
En diálogo con Up, el músico comentó que con respecto a la cobertura médica no
tienen ningún problema: “Luciana tiene una obra social excepcional. Desde el
primer momento todo el mundo, literalmente hablando, se puso a nuestra
disposición. Empezando por el trabajo de Luciana, Passamonte Comercial, la
Municipalidad de San Francisco, la comunidad de mi pueblo Devoto, sumado a mis
amigos guitarreros y toda la comunidad artística de muchos lugares del país”,
agradeció.
- ¿Qué
fue lo que le pasó a Luciana?
- Luciana está atravesando una Leucemia
Linfoblastica Aguda. Se la detectaron el 13 de mayo, porque días antes fue a un
control médico porque se sentía con mucho cansancio desde hacía semanas,
pensando que estaba anémica. Por eso
decide hacerse un control. Además,
empezó a agitarse casi sin hacer esfuerzo alguno y tenía moretones en las
extremidades que no eran producto de golpes, se notaban que eran como derrames.
Entonces es derivada a una hematóloga porque los valores de los estudios daban
muy mal. Es así que ese 13 de mayo va a
la mañana y la dejan internada con transfusión de sangre y la derivan de
urgencia al Sanatorio Allende de Córdoba.
- ¿Cómo
está hoy?
- Hoy está muy bien, cumpliendo con un
tratamiento de quimioterapia. Ya con la médula sana. Eso significa que ahora
van a fortalecer la misma en otra fase del tratamiento que sería de dos meses
aproximadamente.
- ¿Cómo
afrontaron el proceso dentro de la familia?
- Como familia fuimos cayendo en la nueva
realidad que nos toca vivir de a poco. Primero ocuparse de que ella solo ponga
todas sus fuerzas en recuperarse, después hablar con los hijos (Iara de 20 y
Alejo 15) con ayuda de profesionales sabiendo que es muy difícil pero que ante
una luz de esperanza hay que unirse y tener fe para que la que pone el cuerpo
no sienta que carga con la culpa de tantos cambios en la cotidianeidad. También
estar atento a los abuelos y en lo personal tuve que aprender a dejarme ayudar.
La familia y lo afortunado que somos de tener tantos amigos y conocidos es el
puntal porque no nos dejaron solos.
- Siempre
que toca una situación de estas te encontrás con que muchas otras familias también
están en la misma. ¿Qué mensaje le pueden dar a las personas que están en lucha
con una enfermedad grave?
- Aferrarse al amor de familia y más que nunca
en la fe, de la manera que se profese o se crea es fundamental. Acompañar al
enfermo dejando todo. Estar constantemente para que cada logro, por pequeño que
sea, tenga el valor que merece. Siempre fuimos muy aferrados a los amigos y
estaremos por siempre agradecidos por tanto apoyo. Creemos mucho en la amistad.
Y tener plena confianza en el equipo médico. En nuestro caso estamos en las
mejores manos. Somos conscientes de que estas realidades a mucha gente se le
hace cuesta arriba. Fundamental es que la Salud Pública sea reconocida como
corresponde. No nos sale otra cosa que agradecer a Dios y a todo el mundo. Nada es más importante que
la salud.