Para el sanfrancisqueño existen muchas rutas
importantes en su carrera política. Desde sus inicios de política
universitaria, pasando por el Concejo Deliberante, la Municipalidad, el
Congreso, la “Docta”, y hoy la provincia.
Pero esta ruta no es un gobierno, no se gana en
las urnas, sino que es un enorme anhelo de gestión, que sabe será su “obra
madre” en su periodo como gobernador de la provincia de Córdoba que le debe
abrir las puertas a lo que viene (¿Reelección, precandidato a Presidente?).
Está claro que su misión, no se centra
solamente en este mega proyecto de cemento que ningún Gobierno pudo, se animó y
ni supo concretarlo, pero sin dudas la autopista 19 es y será esa obra clave
que Llaryora quiere y necesita para proyectar.
En el medio, tiene que saber surfear con el
avance libertario que lo pone en un lugar siempre incómodo como político de
raza y gestión; entre el ajuste, agresiones y el fin de la obra pública
nacional, y saber mostrar que la política puede ser buena siempre que haga con
conciencia, sentido común y transparencia.
Mientras tanto la obra se encamina y ya despertó
el interés de muchos oferentes de renombre para ejecutarla como SACDE, Benito
Roggio e Hijos, José Cartellone Construcciones Civiles, José J. Chediack,
Rovella Carranza, entre otros.
Esta autopista 19, es el sueño de ruta que
tiene Martín Llaryora, pero mientras tanto tiene mucho camino que resolver y
transitar con muchos problemas que se cruzan, crisis económica, caída en la
recaudación, pedido de más ajuste y desconfianza en la política tradicional.