La Legislatura de Córdoba se vio envuelta en un escándalo reciente cuando el bloque oficialista decidió levantarse y dejar sin quórum la sesión. El objetivo era forzar el apartamiento de la legisladora Alejandra Ferrero, del radicalismo.
Desde el oficialismo argumentan
que no habrá diálogo y que no retomarán la actividad legislativa hasta que
Ferrero firme su pedido de licencia. Acusan a su exasesor, Omar Ludueña,
imputado y detenido por abuso sexual, de presentar condiciones similares a otros
casos en la oposición.
El legislador Gregorio Hernández
Maqueda calificó esta situación como una “extorsión democrática” y denunció que
“están planteando un golpe a la voluntad democrática del pueblo”. Asegura que
la Legislatura debe sesionar para “nombrar jueces y solucionar problemas a los
4 millones de cordobeses”.
El conflicto surge en un contexto
en el que la oposición también había demandado la renuncia del legislador Ramón
Flores, vinculado a delitos graves que se encuentran bajo investigación. El
peronismo alegó que la retirada de Ferrero responde a este antecedente, lo que
genera un clima tenso en la unicameral, señala Cadena 3.
Ferrero, por su parte, sostiene
que enfrenta una situación de “extorsión” y afirma que las comparaciones entre
su caso y otros en la provincia no son válidas. Desde ambos sectores se
agudizan las tensiones y se intensifica la disputa política en el recinto.











