La sucesión de Matías Gvozdenovich al frente del bloque de la UCR en la Unicameral cordobesa quedó formalizada esta semana. Alejandra Ferrero, nacida en San Francisco, dirigente del riñón político de Rodrigo de Loredo, fue elegida por los 18 legisladores radicales y asumió la conducción de una bancada que busca consolidar su perfil opositor frente al cordobesismo, pero que también deberá administrar las tensiones y preservar los puentes institucionales con el oficialismo.
La definición se selló en un verdadero cónclave
en la Casa "Blanca" Radical, con la participación exclusiva de los
integrantes del bloque. Con De Loredo ratificando su respaldo a Ferrero terminó
de ordenar el recambio para evitar que la salida de Gvozdenovich abriera una
disputa por el control de la bancada. El movimiento también reafirmó la gravitación
clave del exdiputado nacional sobre el radicalismo provincial y su apuesta por
construir una alternativa de poder para 2027, señala el Diario Perfil.
Gvozdenovich dejó así la presidencia
parlamentaria para concentrarse de lleno en la conducción del Comité Provincia,
cargo que asumió con el objetivo de reorganizar el partido y proyectarlo hacia
las próximas elecciones. “No podemos sentarnos en dos sillas a la vez”, explicó
al justificar su decisión. También agradeció a sus pares por el trabajo
realizado durante casi tres años y destacó la presentación de más de 2.500
proyectos legislativos con sello radical. El objetivo, insistió, es que la UCR
vuelva a gobernar Córdoba en 2027.
La llegada de Ferrero refuerza una mirada
halcón de la bancada, pero también instala un desafío político: sostener el
perfil opositor con el peronismo sin convertir cada diferencia en un conflicto
institucional permanente. Su estilo frontal, que la convirtió en una de las
voces más duras contra la gestión de Martín Llaryora, deberá convivir ahora con
la responsabilidad de conducir al conjunto del bloque y articular el diálogo
con los referentes parlamentarios del oficialismo: la vicegobernadora Myrian
Prunotto y el jefe de la bancada de Hacemos Unidos por Córdoba, Facundo Torres.
El tema estuvo presente en las conversaciones
entre halcones y palomas en la Casa Radical. “Hay que bajar decibeles, escuchar
a todos y no atropellar”, resumió una fuente radical sobre el intercambio. El
mensaje apuntó tanto al funcionamiento interno como a la relación que Ferrero
deberá construir con el peronismo desde la jefatura parlamentaria.
Canales de diálogo
La propia legisladora buscó despejar cualquier
duda sobre el perfil que imprimirá a su conducción. “Yo voy a seguir siendo
opositora, pero voy a tener diálogo; no voy a ser únicamente opositora. Ahora
me toca otro rol y también tendré apertura al diálogo, por supuesto”, sostuvo
la deloredista en declaraciones a Perfil Córdoba.
En esa línea, recordó su convivencia
legislativa con el presidente provisorio y titular de la comisión de Seguridad.
“Cuántas veces con Juan Manuel Llamosas hemos tenido comisiones donde hemos
perfectamente convivido y han salido leyes cuando se dialoga en la
Legislatura”, planteó. Para Ferrero, la diferencia no pasa por la existencia de
acuerdos, sino por los límites de la confrontación: “El problema es cuando te
atropellan”.
La definición no es menor. La nueva jefa de
bloque asume en medio de una fuerte pulseada con el PJ, que en la última sesión
volvió a retirarse del recinto y dejó a la Unicameral sin quórum, en una
estrategia de presión para que la legisladora pida licencia por el caso del
asesor radical Omar Ludueña. Lejos de retroceder, De Loredo ratificó su
respaldo y la bancada cerró filas detrás de su designación. La ofensiva
peronista, que buscaba condicionar su continuidad, terminó reforzando su
posición interna y amplificando el conflicto político.
Ferrero calificó la decisión del oficialismo de
no sesionar como un “golpe institucional” y advirtió sobre el deterioro de la
imagen de la Legislatura. “Hay que seguir debatiendo, me parece que no hay otra
estrategia. Hay que volver a poner a la Unicameral en el lugar que ha perdido,
con esta degradación que tuvo. Me parece que ese va a ser un trabajo que
tendremos que hacer todos, porque se ha lastimado mucho la institucionalidad”,
afirmó.
Y remarcó: “Trataremos de recuperarla entre
todos”. La frase sintetiza el equilibrio que intentará sostener: endurecer el
discurso contra el oficialismo sin renunciar a la interlocución política que
exige la conducción de la bancada.










