Por Franco Cervera
En poco tiempo, la Justicia de San Francisco
desarticuló bandas dedicadas a estafar, introducir droga en la Penitenciaría
N°7 de la ciudad, y otras organizaciones que se dedicaban a comercializar
dentro y fuera del penal, todo dirigido desde el interior de las celdas.
A esto hay que sumar que estadísticamente, en
los últimos años, proporcionalmente son más los montos de dinero robados a
través de estafas que se orquestan desde las cárceles, que los hechos
delictivos cometidos en la calle. Esto pone de relieve que ladrones que llegan
a cumplir condena de prisión efectiva, continúan delinquiendo con todo el
tiempo del mundo, detrás de los barrotes.
Lo que ningún ciudadano de a pie puede dejar de
preguntarse, es si en una cárcel funciona una banda de narcotraficantes con
acceso a celulares, armas y drogas, qué responsabilidad le cabe a las
autoridades del servicio penitenciario. Traslademos la situación, a otra
institución. Si en una escuela, grupos de alumnos orquestan un call center de
estafas funcionando desde el mismo edificio, qué responsabilidad le cabe a la
directora del establecimiento educativo. Si en esa escuela se consume y vende
droga, a la vista de todos, ¿Nadie lo ve?
Esto refuerza la frase de un exfiscal de la ciudad que
aseguraba que, "hoy por hoy dentro de las cárceles pareciera haber un pacto. Los
malvivientes tienen acceso a celulares y droga, con tal de mantener la paz
interna. Mientras tanto la sociedad no vive en paz".
En el medio, para destacar, el trabajo de algunos fiscales que avanzan en investigaciones muy complejas y logran desarticular algunas de estas organizaciones que funcionan, evidentemente, a la vista de agentes que deberían evitarlo.
En menos de un año se detectaron al menos dos bandas de dedicadas a vender droga, que eran comandadas desde la cárcel de San Francisco, y se condenó a otra organización también que vendía estupefaciente en Tránsito y Arroyito, siendo dirigida desde la Penitenciaría N°7. A esto hay que sumar que pocas semanas atrás, la fiscalía de San Francisco, allanó la cárcel de Villa María porque allí funcionaba una banda de estafadores que se hacía pasar por empresarios de San Francisco.
Múltiples causas
En agosto, la fiscalía antinarcotráfico de San
Francisco desbarató una banda que introducía drogas en la cárcel local. En esa ocasión, en un operativo dirigido por el Ministerio Público
Fiscal, oficiales de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) desarticularon una
banda narco al detener a tres personas mayores de edad en el marco de cinco
allanamientos en San Francisco y Morteros.
En un trabajo coordinado entre la FPA y la
jefatura del Establecimiento Penitenciario N° 7 de San Francisco, se
cumplimentaron los registros de dos celdas que culminaron con el secuestro de
elementos relevantes para la causa.
De manera simultánea, en la vía pública se
efectuaron las aprehensiones de una pareja mayor de edad en calle Mendoza al
100 de barrio Sarmiento (San Francisco) y de una mujer de 31 años sobre calle Almirante
Brown s/n (Morteros). Como resultado se logró la incautación de 136 dosis de
cocaína, una de marihuana, $ 403.000, una balanza digital, tres motocicletas y
elementos de interés para la causa. Posteriormente, los efectivos de la FPA
realizaron las irrupciones en dos viviendas ubicadas en calle Catamarca al
2000, en San Francisco, y el restante en Güemes al 500 de Morteros.
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Según las investigaciones, la banda narco
introdujo la cocaína dentro del penal para poder realizar la comercialización
de la droga en el interior de la cárcel.
Otra banda desarticulada en la cárcel
Esta semana, en el marco de una investigación dirigida por
la Fiscalía de Narcotráfico de la ciudad de San Francisco a cargo de María
Florencia Bortolussi, la Fuerza Policial Antinarcotráfico llevó a cabo ocho
allanamientos distribuidos en las provincias de Córdoba y Santa Fe, que
culminaron con el secuestro de estupefacientes y la detención de cuatro
personas mayores de edad.
En un trabajo en conjunto entre la FPA y la
Dirección del Establecimiento Penitenciario N°7 (San Francisco), se realizó el
registro de una celda donde se encontró alojado el líder de la organización
narcocriminal. En el dispositivo, se contó con la colaboración de la can
Jazmín.

A posterior se libraron siete órdenes de
allanamientos, que fueron efectuadas por el Equipo de Acciones Tácticas en las
ciudades de San Francisco (5), Brinkmann (1) y Fronteras (provincia de Santa
Fe). En los registros, se incautaron 313 dosis de cocaína y 163 de marihuana,
dos balanzas digitales, una planta de cannabis sativa, $7.211.000 y elemento de
interés para la causa.
La organización narcocriminal administraba
varios puntos de ventas, lugares de guardado, sectores de preparación de la
droga y contaba con el servicio de distribución y entrega de estupefacientes.
Cabe destacar que algunos de los integrantes
contaban con un fuerte prontuario de antecedentes penales, entre los que se
destacan por Narcotráfico y Tentativa de Homicidio.
En Villa María también
En agosto, la fiscalía de San Francisco a cargo
de Silvana Quaglia, desarticularon una banda delictiva acusada de realizar estafas
reiteradas por cifras de dinero millonarias, de la cual cinco de sus presuntos
integrantes fueron descubiertos -dos de ellos son internos del Servicio
Penitenciario n° 5 de Villa María- y los restantes tres son mujeres, actuaba
utilizando la identidad de comerciantes de San Francisco para engañar a sus
víctimas.
Entre ellos, se utilizaba el nombre de Pablo
Boetto y su familia -quienes también resultaron víctimas-, el cual venía
advirtiendo a través de sus redes sociales que de la creación de perfiles
truchos de Facebook con su nombre para engañar a personas con falsas compras de
vehículos que estaban a la venta.

La tremenda trama, que acumula más de 20
estafas y millones de pesos robados, tuvo su correlato final este martes con
allanamientos en domicilios de San Francisco y Villa María, también en la cárcel
de esta última localidad.
La investigación corre por cuenta de la
fiscalía de Delitos Complejos, a cargo de Silvana Quaglia, quien intenta descifrar
si se trata de una “asociación ilícita”. La investigación surgió en mayo
pasado.
Condena
En septiembre de este año la Justicia de San Francisco condenó a dos hombres y una mujer por formar parte de una banda narco, que era dirigida desde la cárcel de la ciudad y vendían drogas en
Arroyito y Tránsito.

En el juicio abreviado, los imputados
reconocieron su accionar en la comercialización de estupefacientes. Estas
fueron las penas:
. Javier Alejandro Olivera: 8 años y 4 meses de
prisión, tras unificar condenas previas y una multa de 60 unidades fijas.
. Gisella Alejandra Sánchez: 6 años y una multa
de 60 unidades fijas.
. Rodrigo Gabriel Sánchez: 6 años y 2 meses de
prisión y una multa de 60 unidades fijas.
Los condenados (referentes narcos) fueron
detenidos por la Fuerza Policial Antinarcotráfico en un allanamiento realizado
el 23 de junio del 2023. En aquella ocasión, se secuestraron varias dosis de
marihuana, dinero en efectivo ($ 772.500), una motocicleta y elementos de
interés para la causa.