La empresa CADAF,
radicada desde hace unos años en San Francisco a la vera del ferrocarril
Belgrano (barrio La Milka), inauguró un nuevo galpón de almacenamiento de
alfalfa en el marco de su proceso de crecimiento.
La nueva infraestructura suma cerca de 9.000
metros cuadrados cubiertos, con capacidad de acopio de producto terminado de
alrededor de 14.000 toneladas, lo que representa aproximadamente el 20% del
volumen anual exportado por la firma.
Selva y Alfredo Abboud, quienes
están al frente del proyecto, explicaron que se trata de un galpón para
productos terminados y para exportaciones futuras: “Cambiamos la operatividad y
pasamos de un galpón que tenía materia prima, producción y producto final a un
galpón netamente productivo, y toda la exportación se va a realizar desde estos
espacios nuevos”, explicaron en el acto de presentación del nuevo espacio.
CADAF genera empleo directo para 24 familias,
además de una red de trabajo indirecto vinculada a su actividad.
Exportaciones
En términos productivos, CADAF prevé cerrar el
año con un volumen cercano a las 50.000 toneladas, con un horizonte de
crecimiento sostenido. “El plan 2026/2027 es llegar a las 80.000 toneladas y
para el siguiente duplicarlo”, anticiparon en diálogo con el sitio Todo Agro.
La elección de San Francisco como base de
operaciones no es casual. “Es la mejor unión entre logística y producción de la
alfalfa dentro de nuestro conocimiento y, en 30 años, solo lo hemos ratificado.
Estamos en el núcleo alfalfero de la República Argentina”, remarcaron.
Desde esa plataforma, los empresarios proyectan
un cambio de posicionamiento a nivel global. “Argentina va a ser el segundo
productor y exportador de alfalfa después de Estados Unidos. Vamos a desplazar
a Europa, que claramente es un lugar que ocupa por desidia nuestra”, afirmaron.
Competitividad
Más allá de la expansión, los Abboud pusieron
el foco en las limitaciones estructurales que enfrenta el sector. “¿Qué nos
falta en Argentina? Seriedad, herramientas, maquinarias, acceso al crédito; nos
falta lo que tienen todos los países del mundo”, señalaron.
El costo del financiamiento y de la tecnología
aparece como uno de los principales obstáculos. “No puede ser que para acceder
a una maquinaria tengamos una tasa del 50% anual, además de que se trata de una
maquinaria que pagamos 50% más cara que el resto del mundo. No somos
competitivos por eso”, remarcaron.