Nicolás Albera
Jonatan Loidi se para frente a un
auditorio con total solvencia. Vestido de negro y con una oratoria que inyecta
confianza por las venas de quienes lo escuchan, el destacado autor y
conferencista habla sobre cómo transformar la manera en que vemos el éxito y la
productividad. Su objetivo es motivar, aunque no a cualquier precio.
Frente
suyo hay muchos empresarios de San Francisco y de otras localidades que fueron
invitados al evento que armó la empresa Kuarzo, constructora local especializada en el desarrollo de naves industriales, que inauguró
su propia casa en el Parque Industrial.
Loidi
los mira e invita a transitar "el camino del 5%", inspirado en una
frase simple pero poderosa de Robin
Sharma, autor del exitoso libro "El Club de las 5 de la mañana".
"Si
quieres ser del 5% de la élite mundial, tendrás que hacer lo que el otro 95% no
está dispuesto a hacer", subraya y abre el juego a sus oyentes. La charla
duraría alrededor de una hora y media, y terminaría con un golpe directo al
corazón.
Emprender más allá
Loidi
es CEO de GrupoSet, una empresa dedicada al desarrollo de negocios,
capacitaciones y servicios de consultoría con presencia no solo en Argentina,
sino en toda Latinoamérica, España y Estados Unidos. Ideó, entre otras cosas, el
proyecto de experiencias en la NASA, programa cuya misión es lograr que los
empresarios latinos incorporen herramientas que luego puedan transferir a sus
organizaciones y, de esta forma, mejorar sus resultados.
En
una entrevista con Up, previo a su
disertación en el auditorio ubicado en la sede oficial del Parque Industrial, Loidi
destacó que hoy es más fácil emprender que hace dos décadas atrás.
"El
mercado es el mundo, es más fácil salir al mundo hoy. Pero para emprender hay
que tener una buena idea y asesorarse, pero esto último muchas veces es una
cuenta pendiente ya que muchos emprendedores no se dotan de profesionales a
medida que crecen. Ahí es donde necesitás herramientas", dijo.
- ¿Qué busca transmitir con
esta charla donde diferencia entre el que quiere pertenecer a un 5 por ciento
de la población sobre el otro 95 por ciento?
-
Son llamados a la acción, tratar de reflexionar sobre dónde está cada uno y su
entorno.
- ¿No pesa un contexto tan
difícil en lo económico y social como el argentino al momento de lograr ese
desafío?
-
He viajado a más de cuarenta países, trabajé en muchos de ellos y eso me
permitió conocer su cultura. Tenemos que sacar la palabra difícil que tiene
connotación negativa. Me gusta más el término desafiante. Nadie quiere hacer
cosas difíciles, eso tiene su complejidad. Es posible ser del cinco por ciento porque
implica hacer cosas que el otro 95 por ciento no está dispuesto a hacer.
Entonces, primero viene una decisión personal. ¿De qué lado querés estar?
- ¿Qué es hacer cosas
increíbles? ¿Y qué hay de terrenal en esto?
-
Podríamos ir a ejemplos como la Madre Teresa de Calcuta, Gandhi, pero no, vamos
a algo más chico. Poner una empresa arriesgando el capital, el tiempo familiar,
el tiempo libre... ese tipo está dentro del 5 por ciento porque si le va bien
va a contribuir al país creando trabajo. Con trabajo todo es posible. Un padre
elije donde estudian sus hijos, los puede alimentar; después vendrán los lujos,
pero en principio eso es mucho. La
invitación al cinco por ciento no es salvar el mundo. Primero te salvás vos, a
tu familia y después es ser un poco más ambicioso, salvás a tu barrio, a la
ciudad. Salvar en el sentido de ayudar. Esa es la invitación.
- Suena lindo, pero no debe
ser sencillo. ¿Cómo se empieza?
-
Los grandes personajes de la historia no lo lograron de un día para el otro.
Una frase que me encanta es: "Me llevó 25 años tener suerte de la noche a la
mañana". Es posible y hay que empezar por algo. Dejo mi trabajo si no me gusta,
desarrollo luego mi emprendimiento; primero hay que vender, crecer, generar el
mejor ambiente laboral que se pueda. Así ya estás impactando en muchas
personas. Suponte que son 40 empleados, también son 40 familiares, unas 120
personas en las que impactás. ¿Cuántos pueden hacer eso? Si cada uno impacta en
120 personas salvamos al mundo rápido. Pero si cada uno está metido en sí mismo
y lo que pase con los demás no calienta, entonces viene la desigualdad, la
concentración y otros problemas que sufren Argentina y el mundo.
- ¿Le gusta venir al
interior del interior a dar este tipo de charlas? ¿Con qué se encuentra?
-
Amo el interior del país, amo a mi país. Tuve muchas oportunidades para irme
con proyectos súper interesantes, inclusive tengo oficinas en seis países por
lo cual podría elegir cualquiera, desde Estados Unidos a España. Pero me quedo
convencido de que este país es hermoso y que con muy poco se puede cambiar. El
interior me genera una cuestión emocional, nací en el interior, en Trenque
Lauquen, provincia de Buenos Aires. Cada año iba en verano con mi abuelo al
campo. El interior tiene una cuenta pendiente y el desafío de atraer gente de
las ciudades. Cambiar esa visión de vamos a la ciudad a salvarnos, hoy es traigamos
gente de la ciudad que se vive mejor. Hay cultura de trabajo y estos parques
industriales (como el de San Francisco) son un oasis en el medio de un desierto
y es importante seguir potenciándolos.
En
su disertación, Loidi habló de los desafíos y obstáculos que tiene todo
emprendedor que quiera lograr ese "impacto" del que habló en la entrevista con Up. Llamó a hacer esas cosas que a uno
lo apasionen: "Es una responsabilidad individual buscar la pasión. No va a
venir de otro lado alguien a salvarte. Cuando el trabajo te apasiona, no
trabajás nunca, pero eso no significa que no haya que esforzarse", dijo.
Antes
del final llamó al auditorio a convertirse en protagonistas de su destino, a
alimentar la confianza, entrenar y "abrazar" la incertidumbre. "El mejor reconocimiento
es la autoestima", afirmó.